14 julio 2008

que apenas sé dónde estoy

Si ai perdut mon saber
qu’a penas sai on m’estau,
ni sai d’on ven ni on vau,
ni que·m fauc le jorn ni·l ser;
e soi d’aital captinensa
que no velh ni posc dormir,
ni·m plai viure ni morir,
ni mal ni be no m’agensa.

(Ponç d’Ortafà, c.1170-c.1246)


La traducción de Martín de Riquer: “He perdido tanto mi saber, que apenas sé dónde estoy, ni sé de dónde vengo ni a dónde voy, ni que hago de día ni de noche; y soy de tal condición, que ni velo ni puedo dormir, ni me place vivir ni morir, ni me agradan bien ni mal”. Y esta versión mía, deudora de la suya, en la que, entre otras cosas, no he podido salvar ni esos fascinantes níes ni esos noes:

Tanto he perdido el saber
que apenas sé dónde estoy;
no sé si vengo o si voy,
ni qué hago o dejo de hacer;
y mi condición es tal
que odio velar y dormir;
vivir me duele y morir,
y el bien desprecio y el mal.

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16 febrero 2008

morir en cualquier caso

En su prisión de Toledo, San Juan de la Cruz oyó que un niño cantaba en la calle:

--Muero de amores, carilla,
¿qué haré?
--Que te mueras, a la fe.

El amante está exagerando. ¿Qué otra cosa puede responderle la amada que no le ama? “Muérete y déjame en paz”. Pero ¿y si el amante está diciendo la verdad? Entonces, “muérete, porque ¿qué otra le queda a quien ama y no es amado? Morir o estar muerto en vida.” Cabe una tercera posibilidad, menos extraña de lo que parece. Ella le ama también y le está diciendo : “amáme, es decir, muérete, porque amar es morir y voy a morir contigo”.

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04 julio 2007

sin dios

Cuatro sonetos de Francisco de Figueroa (c. 1535-1588) terminan con este mismo terceto : “Más dura sois, señora, que un diamante / y muy más brava sois que una leona, / y más hermosa sois que brava y dura”. Insistir en esas características sirve para subrayar una realidad y hacernos ir más allá del tópico. Hermosa y dura debía ser la amada del poeta, hermosa y anonadante, porque, en otro soneto, y a partir del mote Yo sin vos, sin mí, sin Dios, cuya fortuna estudió R. Lapesa, Figueroa dibuja un cuadro desolador del influjo que ella ejerce sobre su alma. Hay poetas en los que la tradición es un pretexto para jugar a los enamorados; otros, como Figueroa, están realmente enamorados y son realmente poetas, y nos lo hacen saber (no me preguntéis cómo) aunque empleen palabras y situaciones mil veces utilizadas. Partiendo de ese mismo mote, Jorge Manrique dice estar “sin Dios, porqu’en vos adoro”, que es otra forma, sincera también y dramática, de declarar que, tratándose de amor, el alma se enfrenta a un peligro mortal.

Perdido ando, señora, entre la gente
sin vos, sin mí, sin ser, sin Dios, sin vida;
sin vos, porque no sois de mí servida,
sin mí, porque no estoy con vos presente;

sin ser, porque de vos estando ausente,
no hay cosa que del ser no me despida,
sin Dios, porque mi alma a Dios olvida
por contemplar en vos continuamente;

sin vida, porque ya que haya vivido,
cien mil veces mejor morir me fuera
que no un dolor tan grave y tan extraño.

¡Que preso yo por vos, por vos herido,
y muerto yo por vos desta manera,
estéis tan descuidada de mi daño!
(Francisco de Figueroa)

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22 mayo 2007

weil y el lenguaje del amor

Para una fecunda reflexión: “El deseo de amar en un ser humano la belleza del mundo es, esencialmente, el deseo de la Encarnación. Por error, ese deseo cree ser otra cosa. Sólo la Encarnación puede satisfacerlo. Sin ninguna razón se les reprocha a los místicos el uso del lenguaje amoroso. Son ellos sus propietarios legítimos. Los demás sólo tienen derecho a tomarlo prestado.” (Simone Weil, Formas del amor implícito de Dios, 1942)

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23 abril 2007

no solían ser ansí

Entonces, ¿no será el insomnio una muestra radical de desconfianza? Y los enamorados insomnes, ¿de qué desconfían?


Estas noches atán largas,
para mí
no solían ser ansí.

Solía que reposaba
las noches con alegría,
y el rato que no dormía
en sospiros lo pasaba;
mas peor estoy que estaba.
Para mí
no solían ser ansí.
(Cancionero musical de Palacio)

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31 enero 2007

placita de bolonia

El amor nos defiende, cierra plazas,
inventa claustros como fortalezas,
levanta empalizadas de alegría.
El mundo sólo busca aniquilarnos,
anticipar la noche y sus glaciares.
Ni eras plaza, placita de Bolonia,
y de la tempestad nos defendiste.

(de Entre el muro y el foso, 2007)

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16 junio 2006

trattando l'ombre come cosa salda

El amor trata las sombras como si fuesen algo sólido, pero también las cosas sólidas como si fuesen sombras. Entre estos dos extremos oscila la vida del alma. Nunca hace lo que debe: tratar lo sólido como sólido y las sombras como sombras.

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