29 abril 2008

tesalia

¿Adónde vas a huir ahora? ¿A Tesalia, la tierra de la indisciplina? Si ya estás en Tesalia, si Tesalia te habita. Y siendo tan tarde, ¿por qué seguir haciendo estas cosas? ¿Por qué contarte de nuevo a ti mismo esas indescifrables historias? ¿Para qué las palabras que ocultan y las complicadas evasivas? Sí, ya sé. ¡Suenan tan bien en los oídos! ¡Resplandecen tan musicales en el alma! Síguete escuchando en esa Tesalia de la evasión y el ocultamiento. El banquete, aunque no estés a la mesa de nadie ni con nadie ni contigo a la mesa, y que el tiempo pase en Tesalia, la patria del desorden.

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24 abril 2008

religión y crédito

Viaje en ferrocarril a lo largo de Estados Unidos (1904). En el mismo compartimento, Max Weber y un representante de inscripciones en metal para tumbas. Sale a relucir el sentimiento religioso del pueblo norteamericano. El viajante de comercio dice: “Señor, yo pienso que cada cual puede creer o no creer lo que le dé la gana. No obstante, si me encuentro con un granjero o un comerciante que no pertenece a ninguna iglesia, no le fío ni cincuenta centavos. ¿Por qué iba a pagarme si no cree en nada? (Why pay me, if he doesn't believe in anything?)”. No se trataba de una postura personal, sino de algo sólidamente instituido. Por ejemplo, a la caza de posibles desórdenes morales, los baptistas examinaban minuciosamente la biografía de todo candidato a entrar en su iglesia (frecuentación de cabarets, danza, teatro, juegos de azar, retraso en la devolución de préstamos, libertinaje...). Max Weber señala que la admisión en la comunidad garantizaba de manera absoluta las cualidades éticas del candidato y le permitía a éste un fácil acceso a cualquier tipo de crédito. La respuesta del viajante puede tener su aquél y su justificación. El resto nos habla de una religión industrial y estandarizada. Es decir, la fe y la virtud, como movimientos mecánicos. Una religión a la vista de todos. ¿Habría cabarets invisibles en el alma de esta gente, rincones íntimos en los que su conciencia les descubriera pensando en lo que no debían pensar? Creo que no. Bien trabajada, bien mecanizada, como los movimientos del gimnasta, esa exterioridad, esa exhibición virtuosa, anula la vida del alma y, con ella, todo sentimiento de conflicto, toda reflexión sobre el conflicto. Es la religión de los irreprochables, que convierte en Ley el alma y en una leyenda más o menos dramática la Cruz.

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16 abril 2008

ya queda menos

para mis hijas María y Ana, que lo vieron conmigo

La niña tiene sólo tres años. Para alcanzar la puerta del templo, hay que subir quince escalones, que se corresponden con los quince salmos graduales. A ambos lados de la escalera, el vacío. Sus padres la han puesto al pie del primer escalón y la niña ha empezado a subirlos sola, sin la ayuda de un adulto que la guíe o impida su caída. Los escalones son muy altos, pero ella no tropieza y los sube llena de gracia. Tiziano sólo ha pintado trece de los quince. La niña ya está en un rellano que conduce al noveno (o al undécimo, porque puede que los dos primeros los haya enterrado la arena del siglo). Se sujeta el vestido y avanza segura. Es una niña de tres años que sólo mira hacia lo alto, mientras nosotros permanecemos en vilo. Si le quedan por subir cinco escalones, en ese momento está diciendo: “Mi alma espera al Señor más que el centinela la aurora...”

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14 abril 2008

ella

El rapto de la hija. La madre inconsolable que recorre la tierra en su búsqueda, sin encontrarla, porque la hija está en los infiernos. La madre que envejece de dolor y, con ella, el mundo, avasallado por un interminable invierno. La madre que se oculta tras la apariencia de una anciana y, aun con ese aspecto, sigue siendo la más hermosa, porque es ella, sí, pero, sobre todo, una madre que sufre. Y ella, que manifiesta de repente lo que también es. Su deslumbrante epifanía. Esos cabellos rubios sueltos sobre sus hombros y la juventud y la altura de una diosa. Las otras, incluso las dedicadas a los juegos de la seducción, incluso las consideradas muy hermosas, no pueden seducir de esa forma. Las otras juegan, no son hermosas y, si lo son, aburren. Ella sufre y es la hermosura. Cuando pienso en la belleza y en el amor que no merecemos, vuelve siempre a mi memoria. Ella, Deméter, la del segundo himno homérico.

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13 abril 2008

cartago

“Ese soberbio monte y levantada / Cumbre”. Así comienza un soneto de Juan de Arguijo dedicado a Cartago. Pero Byrsa, ese soberbio monte al que los romanos quitaron algunos metros, no pasaba de ser una modesta colina, más baja que la Acrópolis y, a primera vista, poco más alta que el Palatino. Arguijo nunca vio Cartago y deja volar su imaginación o, mejor dicho, no imagina, sino que repite la idea que tenía de Byrsa la literatura clásica. Flaubert, sin embargo, estuvo en Cartago. Me llama la atención que, en sus notas de viaje, se limite a decir que tal día ha visto los puertos púnicos, así, sin ningún añadido, cuando esos puertos, sobre todo el militar, son para mí lo que dice de sí misma la indecible Cartago, es decir, la única presencia que recuerda su ausencia, la constatación de un vacío. Cirlot tampoco estuvo en Cartago, pero sintió Cartago. No sé si lo convierte en símbolo al imaginarlo intensamente o si ya era para él un símbolo antes de imaginarlo: “Cartago es la existencia que perdura / sólo por la paciencia de ese nunca / que espera entre los signos del futuro...”.

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09 abril 2008

olas

El mar ladra. Así, en Plauto, en Virgilio y en Avieno, que sabía de mares.

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07 abril 2008

la nueva geometría

“En las grandes fiestas nacionales de la Revolución francesa la monumentalización alcanza incluso a las masas humanas. Alrededor del altar, de forma cúbica, las fuerzas militares y el pueblo forman bloques geométricos rígidos e inanimados. Por primera vez, en la puesta en escena de esta acción nacional, se manifiesta claramente la tendencia a representar el elemento humano como una masa compacta” (Hans Sedlmayr, Verlust der Mitte). Es decir, que lo que antes sólo se veía, por motivos tácticos y organizativos, en los campos de batalla se convierte ahora en elemento de la vida civil. Después vendrán los desfiles de la Plaza Roja y las demostraciones nazis en Nuremberg, también con sus altares. La parafernalia olímpica se inspira en lo mismo.

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03 abril 2008

versos e ideas

No sé si en la poesía es necesario que haya ideas. Sé que, en muchos casos, en los poetas de verso fácil no hay ninguna. Tampoco las hay en aquellos que no tienen el mínimo sentido de la forma, ni, a veces, el mínimo sentido de la prosa. Si todo viene de una vez, para qué pensar. El poeta, si en algo cree, es en eso, en que es poeta y, por tanto, cualquier cosa que haga se la legitima a sí mismo por esa condición de poeta que él mismo se concede. Entre los que no son de verso fácil, hay de todo. Por ejemplo, poetas aseados y fastidiosos, que tampoco tienen ninguna idea, y poetas cómicos, que, forzados por la forma, acaban diciendo cualquier cosa menos su idea. Y hay también poetas que, por ese milagro multiplicador que es el encuentro entre las ideas que lo son y el verso que las obliga, no sólo nos dicen lo que querían decir en un principio, sino mucho más; no sólo nos muestran la dirección correcta de esas ideas, sino la infinidad de inesperadas y extrañas sendas que, aparentemente, se desvían de ella, se entrecruzan o dan rodeos; sendas que, llevados por su lucha con el verso, se ven obligados a transitar; caminos altos de montaña, que, en otras circunstancias, no habrían frecuentado y que se abren a desconocidas perspectivas. Al final, estos poetas nos ofrecen un mapa rico y complejo de sus almas, de la orografía y de los caminos de sus almas. A mí me gustan esos mapas, los mapas detallados; por eso gozo con los poemas de Ausiàs March.

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01 abril 2008

luz

San Basilio, que amaba y conocía muy bien la literatura griega, sólo la recomienda a sus discípulos como una preparación para entender verdades más altas, para acostumbrar la mirada a una luz tan viva, que puede deslumbrar, “como nos acostumbramos a contemplar el sol viendo su reflejo en el agua.” (Discurso a los jóvenes). Mil seiscientos años después, von Balthasar sigue viendo en ella ese reflejo, que es el reflejo de la gloria, pero ve también algo más, un testimonio de la relación entre Dios y los hombres: “Para entender la belleza en Homero no se debe partir de lo externo del oro y demás alhajas fulgurantes, así como tampoco de sus conceptos abstractos de lo que brilla a la luz del sol, es decir, de lo aparente; ambas cosas radican en la relación mucho más esencial entre Dios (que es ciertamente brillo y luz en sí mismo) y el hombre, que, elevado en la gratificante luz divina, resulta visible para sí mismo y para los demás, en su propio valor, en su altura y dignidad: luz de la oscuridad, vida en la muerte...” (Gloria. Edad Antigua).

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si no te deja amor

Las mañanas de abril
dulces son de dormir
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Si no te deja amor,
dulces del todo son.

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