27 abril 2012

lenguaje y realidad

Robert Parker dice que el término miasma, omnipresente en los trágicos, no aparece en Heródoto, Tucídides o Jenofonte y añade que “esto debería tomarse como prueba de que el nivel estilístico de esa palabra es demasiado elevado para la prosa y no de que los asuntos de la tragedia son irreales” (Miasma: Pollution and Purification in Early Greek Religion, 1983). El miasma griego casi siempre es menos físico y biológico que nuestro “miasma”, aunque en los griegos la frontera entre lo espiritual y lo biológico no esté tan clara, y las manchas del cuerpo sean a menudo las manchas del alma, y vicerversa. En cualquier caso, si la contaminación es espiritual, la purificación es siempre física. Pero lo que me interesa resaltar de la cita de Parker es la afirmación, llena de sentido común, de que el uso de cierto lenguaje (elevado, en este caso) no convierte en irreales los asuntos de que trata un género. En la tradición de las lenguas románicas, por ejemplo, no creo que el léxico de la poesía sea especialmente difícil o que se aleje más que el de la prosa del lenguaje común y corriente. La mayoría de las palabras y acepciones que los diccionarios recogen como poéticas no son necesariamente elevadas y, además, muy rara vez se utilizan, se han utilizado o se deberían utilizar; sin embargo, el público tiene la impresión de que los asuntos de que trata la poesía no tienen que ver con el dominio de lo real; incluso muchos desorientados afirman que esos asuntos ayudan a evadirse de la realidad.

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3 Comments:

Blogger Carlos Hernández said...

Alguien tendría que definir de una vez por todas qué es lo real. A mí este término se me cae de puro ambiguo. Tal vez los mismos académicos tendrían que publicar una norma para que fuera obligatorio su uso entre comillas... Bromas aparte, es cierto que yo siempre se las pongo, las comillas, de un modo más o menos consciente, cuando hallo el término en algún texto. Lo he hecho de un modo plenamente consciente al leer tu reflexión, lo cual no le ha restado un ápice de interés.

27 abril, 2012  
Anonymous Boscán said...

Entendamos por "real" (y lo pongo entre comillas) aquello que atañe a la vida del hombre,y por "realidad" lo que le ocupa y le preocupa. Decir, entonces, que la poesía ayuda a evadirse de la realidad es un desvarío o, sencillamente, una expresión de ignorancia.
Es una gran verdad que lo mejor de la poesía castellana, al menos la clásica, está en su esfuerzo de sencillez y claridad, y por tanto de elegancia en el decir: así escriben Garcilaso, o Fray Luis o Lope. Y es una poesía muy humana, y por lo tanto, muy apegada a las inquietudes reales del hombre, sean el amor, la tristeza, la muerte o la búsqueda de Dios.
Aunque, bien pensado, eso mismo se puede decir de toda la buena poseía de todas las lenguas.
Lo que tal vez aleje al público general de la poesía sea su dificultad. Pero la dificultad de la poesía (de la buena poesía) no está en la elevación del lenguaje ni en la irrealidad de los asuntos, sino en otra cosa. Y esa cosa, querido Julio, la puedes identificar tú mucho mejor que todos nosotros, porque vives y trabajas con ella día y noche.

27 abril, 2012  
Blogger julio martínez mesanza said...

Carlos y Boscán, gracias por vuestras esclarecedoras y generosas aportaciones.

P.S.: ¡Ojalá! Muy de tarde en tarde "día y noche"; de vez en cuando, por el día, y, de vez en cuando, por la noche.

28 abril, 2012  

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