30 marzo 2012

pedagogía

Preguntado cierta vez acerca de cómo había adquirido un conocimiento tan profundo del latín, Samuel Johnson respondió: “Mi maestro me azotó muy bien, señor. Sin eso, yo no habría hecho nada”. James Boswell añade que Johnson sostenía lo siguiente: “Prefiero que la férula sea el terror general, a decirle a un niño: si haces esto o aquello, serás más estimado que tu hermano o que tu hermana. La férula produce un efecto que termina en sí mismo. Un niño tiene miedo de ser azotado, hace su tarea y ahí termina todo; mientras que, incitando a la emulación y a la comparación, estás echando los cimientos de un daño duradero y haces que los hermanos y las hermanas se odien mutuamente” (The Life of Samuel Johnson). La historia de la pedagogía está llena de buenos propósitos. Desde entonces, se ha pasado del palo a la emulación, de la emulación a la igualación, de la igualación al diálogo, del diálogo a la nada y, de la nada, otra vez al palo (pero al profesor).

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4 Comments:

Blogger Javier de Navascués said...

qué sabio todo lo que vas poniendo de Johnson...y qué buena glosa final.

30 marzo, 2012  
Blogger julio martínez mesanza said...

Gracias, Javier.

31 marzo, 2012  
Anonymous Anónimo said...

No estoy seguro de que la cosa sea tan simple...

04 abril, 2012  
Blogger Sopalajo De Arrierez said...

Así de cierto... como implacable.

15 junio, 2012  

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