09 marzo 2012

knowing human nature

“What men allow themselves to wish they will soon believe, and will be at last incited to execute what they please themselves with contriving. For this reason the casuists of the Roman church, who gain, by confession, great opportunities of knowing human nature, have generally determined that what it is a crime to do, it is a crime to think” (The Rambler, No.8. Saturday, 14 April 1750). Samuel Johnson parte explícitamente de Mateo 5:28. No creo que, según sugiere en nota uno de los editores de sus obras, se apoye también en santo Tomás de Aquino (Summa I-II, q.74, a.8) y en su parecer, frente al de san Agustín, de que el consentimiento en la delectación es pecado mortal y no venial. Lo que le interesa poner de manifiesto a Johnson no es la calificación que pueda tener dicho pecado, sino la fácil continuidad que existe entre el hecho de permitir que nuestra imaginación sea invadida por un deseo ilegítimo, las posteriores mentiras que nos decimos para justificar la acción a la que nos arrastra ese deseo y, finalmente, la ejecución de lo que, desde el primer momento, deseábamos hacer.

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3 Comments:

Blogger Olga Bernad said...

La imaginación siempre abre una puerta más o menos real a la acción, eso está claro. Sin embargo, controlar la acción (sin ser fácil) es muchas veces posible. Es posible no hacer lo que no debemos. ¿Pero cómo evitar pensarlo, cómo cerrar esa puerta? Generalmente el deseo asalta el pensamiento, no pide permiso; y, aunque sea por un momento, reina. Hay que tener un gran dominio de uno mismo para conseguir que no sea así, un dominio casi inhumano, casi innatural.

09 marzo, 2012  
Blogger Adaldrida said...

me fascinan estos apuntes. El deseo entra en el alma de prisa: la delectación quizás no es lo mismo que el deseo.

09 marzo, 2012  
Blogger julio martínez mesanza said...

Gracias, Olga. Gracias, Rocío.

13 marzo, 2012  

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