06 marzo 2012

infierno 6

El terzo cerchio, el de la lluvia eterna, maldita y fría, que les hace a las almas aullar como perros; el de la nieve, el granizo y el agua sucia y maloliente; el de Cerbero, que araña, despelleja y descuartiza a los espíritus, es todo menos un lugar diáfano y tranquilo. Ciacco se presenta a Dante diciéndole que “la tua città... seco mi tenne in la vita serena” (49-51). Ese serena sólo puede leerse desde el contraste. ¿Es serena, realmente, nuestra vida en este valle de lágrimas? Sólo, a primera vista, si la comparamos con la del infierno y, en especial, con la de ese agitado y tenebroso terzo cerchio. "Serena" nos habla de tranquilidad, pero, antes, etimológica y necesariamente, de claridad. La claridad es necesaria para la calma, la precede. En la oscuridad hay agitación. Si el cielo no está sereno, claro, despejado, si amenaza tormenta, adiós tranquilidad. La vita serena es, pues, y antes que nada, la vida clara, iluminada, la del dominio de la gracia. Otra cosa es que las almas aprovechen o no su paso por esa claridad y que alcancen o no la serenidad. En un lugar más profundo del infierno (XV, 45), Dante recuerda la lección y es él quien le dice ahora a Brunetto Latini: “Là sù di sopra, in la vita serena”.

Etiquetas: , , ,

0 Comments:

Publicar un comentario en la entrada

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home