16 marzo 2012

hay de todo

Si el azar nos las trae, sean bienvenidas la compañía, la conversación y la amistad de aquellos cuyos libros admiramos (bienvenidas, se entiende, si no se trata de personas intratables). Digo si el azar, porque, dejando a un lado mi indolencia al respecto (creo que no habría dado ni un paso para conocer en persona a Dante), en un encuentro buscado se alimentan demasiadas expectativas y, por lo tanto, la decepción dispara sus probabilidades. Por lo que he oído o leído, la mayoría opina también así, y Samuel Johnson no es una excepción (The Rambler, No.14. Saturday, 5 May 1750): podemos encontrarnos con alguien muy tímido, porque conoce bien sus propios defectos, o con alguien, de naturaleza feroz, que, consciente de sus méritos, se muestre arrogante; con alguien intimidado e incapaz de desplegar los argumentos que desarrolla en sus escritos o con alguien dogmático, rápido en oponerse a todo, y traicionado por la prisa que se da en obtener el triunfo. Un escritor da mucho más de sí en la soledad de su estudio: allí puede sopesar tranquilamente sus argumentos y encontrar la palabra exacta. Y concluye Johnson: “A transition from an author's book to his conversation, is too often like an entrance into a large city, after a distant prospect. Remotely, we see nothing but spires of temples and turrets of palaces, and imagine it the residence of splendour, grandeur and magnificence; but when we have passed the gates, we find it perplexed with narrow passages, disgraced with despicable cottages, embarrassed with obstructions, and clouded with smoke”.

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3 Comments:

Blogger Jesús Beades said...

Cuando los jovencitos numenóreanos fuimos a Madrid a conocer a nuestro admirado J.M.M nos lo pasamos en grande. Su extrema cortesía, gentileza, y su generosa amistad no nos defraudaron. Incluso nos impresionó la excesiva modestia hacia su propia obra, que nosotros sabíamos de memoria. O sea, que casi siempre pasa eso que dices, pero no siempre. Abrazos.

16 marzo, 2012  
Anonymous Boscán said...

¡Qué razón tenéis Johnson y tú! Y la cosa se agrava más todavía cuando encontramos al escritor impartiendo él una conferencia o hablando ex catedra para un auditorio, tengamos o no la suerte de hablar a solas después con él...
La escritura es el arte de la destilación, más en la poesía que en la prosa; nos puede gustar la cerveza fresca en verano, pero no la cebada a mordiscos.
Y, sin embargo, estoy convencido (y no son lisonjas) de que nadie que haya tenido la suerte de tratar al autor de este blog, sea por azar o con cita previa, se sentiría decepcionado de conocerle...

16 marzo, 2012  
Blogger julio martínez mesanza said...

Gracias por vuestra generosidad, queridos amigos.

18 marzo, 2012  

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