07 febrero 2012

malaria

“The early inhabitants of Greece seem to have chosen deliberately sites which in later times were among the most malarious in the country; this is surely strong evidence that at first they were healthy” (W.H.S. Jones, Malaria and Greek History, 1909, p.26). Lo cierto es que, sin esta elegante lección de lógica, no repararíamos en la evidencia. Se nos plantean, sin embargo, algunas preguntas: ¿por qué los hombres continúan viviendo en esos lugares que han dejado de ser saludables? Habría que ver cuáles son las otras ventajas que ofrecen, la fertilidad de sus campos, la situación estratégica o comercial, para saber si verdaderamente, ante la amenaza de las enfermedades, vale la pena abandonarlos o no. Si no existe ninguna de esas ventajas materiales, podríamos buscar la respuesta en la polis y en el santuario, que no son transportables. Pero, más cerca de nuestro tiempo, sin polis ni santuario, ¿por qué? Y, finalmente, ¿no hemos leído, por ejemplo en Braudel, que el Mediterráneo ha sufrido, desde que los hombres se asentaron en sus orillas, un proceso ininterrumpido de desecación? Si tenemos en cuenta el brillante razonamiento de W.H.S. Jones, está claro que no siempre ha sido así y que la naturaleza puede ganar en cualquier momento espacios a la civilización.

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2 Comments:

Anonymous Boscán said...

Sí, basta ver las ruinas de espléndidas ciudades romanas en zonas hoy desérticas del Norte de África o hundidas en el mar. Parece que antes era más fácil llevarse una ciudad de un lado a otro, como pasó en la costa española cuando se trasladaban tierra adentro para evitar los ataques de los piratas. Pero hoy, ¿puedes imaginarte "cambiar de sitio" Valencia si sube el nivel del mar o Sevilla si el cambio climático nos regala cinco graditos más en los próximos cincuenta años? La técnica luchará contra los derechos de la naturaleza. Ya no es cuestión de santuarios ni raíces, sino de que el hombre puede vivir en cualquier sitio, y más que podrá en el futuro.
¡Qué gusto ver tu blog reactivado y multiplicado, y con una cuestión tan natural!

09 febrero, 2012  
Blogger julio martínez mesanza said...

A corto plazo, desde luego, Boscán, pero, a largo plazo, yo tengo mis dudas, y no por las ligeras y cíclicas variaciones térmicas, sino por los lentos procesos de transformación, desplazamiento y agregación de los continentes, y por los grandes cataclismos que aún le esperan a este planeta.

10 febrero, 2012  

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