estrellas
Cuando la luz lo permite, me gusta tratar de descubrir, por su forma y situación, sobre qué isla de las Cícladas estamos volando y cuál es esa otra que aparece a lo lejos y cuál la que está más allá de esa otra. No conozco todos los motivos que me han llevado de nuevo al estudio de las cosas griegas; aunque, desde luego, las Cícladas son uno de ellos: las Cícladas vistas desde la ventanilla de un avión. Hace unos años, Columela me regaló unas flores; es decir, unas estrellas de la tierra. Después de mucho y mucho caminar durante los últimos meses y de haber transitado (siendo muy optimista) sólo una milmillonésima parte de los caminos de Grecia, Píndaro me ha regalado hoy una isla; es decir, una estrella en el mar.
Etiquetas: columela, grecia, literatura griega, literatura latina, poesía griega, píndaro

7 Comments:
¡Qué alegrón! Saludos.
bonito
¡Dichosos los ojos que vuelven a leerte, amigo! Un abrazo, Álvaro
Estoy confuso, querido amigo. Venía aquí para felicitarte y resulta que soy yo el que se encuentra el regalo. Desde el “infierno”, como Dante (al que siempre te has parecido), a la mirada de esta “estrella” vista donde la mayoría no ve nada porque ignora cómo encontrar los paraísos reales. Gracias, a pesar de estos siete meses de silencio.
Y felicidades, claro, muchas felicidades, hoy especialmente, de parte de ya sabes quiénes.
Un fuerte abrazo.
Gracias, Javier, Juan Ignacio y Álvaro por vuestros comentarios y por vuestra fidelidad.
Antonio, soy yo quien se encuentra siempre con un regalo en vosotros. Gracias. Un fuerte abrazo.
Qué alegría tan inmensa volver a leerte, Julio. Hermosísimas palabras, amigo...
Gracias, Alfredo.
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