24 enero 2011

no tengo por qué pintar más

En Velázquez y Rubens. Conversación en el Escorial (Turner, 2010), Santiago Miralles vuelve a llevarnos a ese siglo XVII que él conoce tan bien. Réplica a réplica, vamos sabiendo más del alma de los dos pintores, de cómo entienden el mundo y, sobre todo, la pintura. Como muestra, estas líneas, con el trasfondo de las viejas y nunca resueltas preguntas sobre la perfección y el acabado:

VELÁZQUEZ.-Mal juicio mostró quien dijo que mis pinturas están mal acabadas, pues las trabajo sin descanso.
RUBENS.-La obra bien hecha hay que dejarla en el punto en que no requiere más retoques. Si trabaja de una forma tan morosa, pintará poco.
VELÁZQUEZ.-No tengo por qué pintar más. Se me piden los cuadros necesarios, y todos llevan su tiempo.
RUBENS.-El tiempo es demasiado valioso para perderlo en dar vueltas y revueltas a lo que puede vencerse con la aplicación justa de pinceladas. Si yo trabajara con tanta flema como Vuesa Merced, poco produciría y mala gestión haría de mis negocios.

* * *

P.S.: Estas Navidades vi varias veces en el metro de Madrid el cartel que anunciaba la exposición de Rubens en El Prado. En él aparecía una maravillosa cabeza de caballo que me reconcilió con esa “aplicación justa de pinceladas”. Por otra parte, después de la lectura del libro de Santiago, me pregunté, también varias veces, sobre lo que podríamos llamar “el misterio de Velázquez”. Al acabar mi habitual comida de 31 de diciembre con Enrique Andrés Ruiz, y a propósito del libro de Santiago y de ese misterio de Velázquez, salió a relucir Rembrandt. Casi despidiéndonos ya, y sin posibilidad de ulteriores aclaraciones, Enrique me dijo: “Rembrandt es más profundo; Velázquez, más alto”.

Etiquetas: , ,

9 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Jo, qué frase de nuestro amigo Enrique... tan profunda y elevada que uno sientre el vértigo de la inteligencia, la sensación de... Bueno, no demos más pinceladas; muy buena. Enhorabuena. Jaime

25 enero, 2011  
Blogger julio martínez mesanza said...

Gracias, Jaime.

26 enero, 2011  
Blogger Ángel Ruiz said...

A mí, que me gustan tanto Velázquez y Rembrandt, me gusta mucho Rubens. Cada cuadro suyo que veo me llena de alegría y admiración

26 enero, 2011  
Blogger julio martínez mesanza said...

Yo siento esa misma admiración, Ángel. Y sólo eso tendría que proporcionarme también alegría. Pero me cuesta.

26 enero, 2011  
Anonymous César said...

Justo estaba leyendo:
"Cuanto más alto subimos al cielo de los astros más bajo nos encontramos en la materia de los monstruos" en La imagen superviviente.
Aprovecho para agradecerle este blog, soy seguidor desde hace años.

26 enero, 2011  
Anonymous Charo said...

Leí el libro y, por supuesto, me encantó. Pero sigo prefiriendo a Velázquez y a Rembrandt. Hay luces en los dos que para mí lo son todo en la pintura.

Besos

26 enero, 2011  
Blogger julio martínez mesanza said...

Gracias, César. Bienvenido.

26 enero, 2011  
Blogger julio martínez mesanza said...

¡Qué distintas esas luces, Charo, sin ser en absoluto excluyentes! Besos.

26 enero, 2011  
Anonymous Ricardo said...

Velázquez y Rubens no son solo un dialogo de la tecnica, de las pinceladas y las veladuras, es tambien parte de las facetas e imagenes de un hijo de Flandes, de una tierra de comercio y crecientes burgos, frente a la sobriedad hispana. Ambos con paletas de tierras, pero uno sensual, volatil, carnal, de mejillas sonrosadas y brocados, y el otro con narices rojas de alcoholistas y enanos de corte. Es para admirar sin duda, pero la alegria no habita en la corte de Velazquez, y el se refugia en las texturas del pueblo.

17 febrero, 2011  

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home