26 enero 2011

la alegría

René Girard, en Les origenes de la culture (2004), dice: “J’ai toujours l’impression que le livre que je suis en train de lire va bouleverser mon existence entière”. Es una sensación que, si quitamos el “siempre” y lo sustituimos por un “a veces” o un “a menudo”, resulta fácil compartir. Enrique Andrés Ruiz, en La tristeza del mundo (Encuentro, 2010), nos habla de otra que sí compartimos por completo: “¿No has sentido, lector, en alguna ocasión o –como en mi caso– en muchas, la sensación de que ese libro decisivo que te parece que ibas buscando, el necesario, ha venido a tu encuentro, cayendo se diría que por casualidad en tus manos y rompiendo así la funesta circunstancia de la labilidad, la dispersión y el extravío? ¿No has sentido que ese libro, esa página de ese libro preciso, te redimía, en definitiva, de la dispersión de las ofertas y te señalaba el camino de retorno al centro de tu vida? ¿No viste que tu vida se concentraba en ese punto al que el libro señalaba y que, rumbo a él, recuperabas la rectitud del sendero? Ese libro, lector, ya sabes muy bien que es el que consigue decir justamente lo que tú –así se dice en castellano– ya llevabas en la punta de la lengua”.

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5 Comments:

Blogger Olga Bernad said...

Pues sí, yo he sentido lo mismo que ese señor. Es curioso encontrar un párrafo así en una entrada tuya que se titula La alegría y está tomado de un libro que, sin embargo, se titula La tristeza del mundo publicado en una editorial llamada Encuentro.

Hay palabras que son atajos, líneas rectas sobre las mismas vueltas que estaba dando nuestro pensamiento.

Lo buscaré.
Gracias.

26 enero, 2011  
Blogger AFD said...

Siempre estoy buscando ese libro del que habla Andrés. Lo busco en las librerías, bibliotecas, en mis propios libreros, incluso. Pero muy, muy rara vez aparece —o dura sólo una página, un párrafo, una frase— y, entonces, trato de ponerlo en papel yo mismo. Y la cosa resulta aún peor. ¡Y la cosa me llena de una terrible "melancolía rencorosa"!

26 enero, 2011  
Blogger julio martínez mesanza said...

Olga, esas líneas de Enrique Andrés pertenecen a un capítulo titulado, precisamente, "La alegría", como mi entrada.

28 enero, 2011  
Blogger julio martínez mesanza said...

Tienes razón, Alfredo. A veces, es sólo una página, o ni eso.

28 enero, 2011  
Anonymous Anónimo said...

Bueno, todos los libros nos llegan, mágicamente diría: algunos los esquivamos sin más, otros nos golpean en el pecho, en las manos, en la cabeza… en la entrepierna. No basta con que nos lleguen, nos tienen que dar, y una vez que nos den que no los dejemos ir. Jaime

19 febrero, 2011  

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