12 enero 2010

dados y poesía

Según la conocida teoría de Paolo Canettieri, Arnaut Daniel inventó la sextina inspirado por la disposición de los números en las seis caras de los dados. Aunque sólo fuera por esto, la de los dados sería una gran invención. Me atrevería a decir además que la relación de Arnaut Daniel con los dados no sólo se advierte detrás de la sextina, sino de todos y cada uno de sus versos. La mente que percibe la infinita capacidad de representación a la que da lugar la combinación de esas seis caras es la misma que encuentra el espacio justo para la palabra exacta dentro de una estructura exigente y cerrada; la misma, pero dedicada a una complejidad distinta. Arnaut Daniel amaba el juego y escribía poesía, pero no mezclaba ambas cosas, porque la poesía no es ningún juego. Quizá sea un juego para aquellos que no están familiarizados con la complejidad combinatoria y no poseen esa obsesiva capacidad de exigirse a sí mismos; es decir, para aquellos que no conocen de verdad el juego.

Etiquetas: , , ,

01 enero 2010

mi fin de año

Es una costumbre que viene de antiguo: el 31 de diciembre de cada año, quedo a comer con Enrique Andrés Ruiz en Goya. Casi nunca hablamos de poesía. Por ejemplo, esta vez sólo apareció a propósito de Fray Luis de León, y muy de pasada. Antes del primer plato, hablamos de Israel y de judaísmo. Un joven que ha terminado de comer en la mesa de al lado nos interrumpe. Dice que él es judío y que le parece muy acertado lo que estamos diciendo. Dice también que va a ir a Londres a profundizar en el estudio del Talmud. Madrid tiene estas cosas. Se despide y nosotros seguimos con Rosenzweig y Levinas. En las lecturas talmúdicas de éste último hay varios pasos en los que dispara contra el cristianismo. Ese repliegue interior de algunos cristianos. El paisaje del alma. El ensimismamiento. Pascal. Luego, a propósito de judaísmo y naturaleza, Enrique me dice que X (no recuerdo ahora quién) señala que en Pablo y en Kafka no aparece un solo árbol. En Pablo resulta más lógico, le digo. La correspondencia de Gershon Scholem y Leo Strauss: él subraya cierto gnosticismo en Strauss. Yo, lo que dicen ambos acerca de Benjamin. Luego, hablamos sobre esa trinidad no simultánea del idealismo del diecinueve. La dialéctica. Hablamos sobre cristianismo y tiempo; sobre judaísmo y tiempo. Sobre el primer siglo. Sobre Pablo (tan superdotado, tan fuera de la tradición), sobre Pedro (tan humilde, tan cercano). Gálatas y Colosenses. El ensayo de von Balthasar sobre la Cátedra petrina. Hablamos sobre el conocimiento racional de Dios. Sobre Maimónides y santo Tomás. Sobre la desconfianza en la Revelación: la filosófica y la de los cristianos que dan la espalda al Dios del Sinaí. Hablamos de Simone Weil y de Marción, a propósito de una interesantísima correspondencia que mantiene Enrique con Crista Brackelmanns. Neusner. Berkovits. El dios de los metafísicos, ¿qué puede tener que ver con los hombres? Nada. Ése ni se ha acercado ni se acercará nunca a ellos. Ése da igual que exista o no exista. Hablamos sobre la Misa. Le digo que en la del Gallo de la otra noche, en vez de recitar el Credo, nos hacían preguntas. Teníamos que contestar Creo, pero nadie puede contestar Creo a la pregunta: “¿Creéis que en una noche como ésta Jesús se encarnó de María la Virgen?” Me dice que José Jiménez Lozano y él van a escribir un libro titulado Por qué nos echan de las iglesias (no de la Iglesia, se entiende). Ahora, sobre todo, habla él y yo, sobre todo, escucho. ¿Y la Redención? ¿Y la Resurrección? Ya sólo habla él. ¿Cómo van a creer en la Resurrección los hombres que piensan que la muerte es un hecho natural, los hombres que han dejado de creer en el Creador, los hombres para quienes es tan normal la muerte de una planta como la muerte de la criatura creada a imagen y semejanza de Dios? No. La muerte no es un hecho natural. Todas las civilizaciones, menos ésta, tienen sus cimientos en las tumbas de sus antepasados. A la nuestra, le han arrancado del corazón el sentimiento de la muerte… Nos despedimos. Han pasado tres horas, y ni me he dado cuenta.

Etiquetas: , , ,