20 septiembre 2010

de nuevo cartago

Gracias a un prólogo para Salammbô, que Antonio Rivero Taravillo me pidió que escribiera, he vuelto a Cartago. En un primer momento, pensé basarme, por un lado, en mis recuerdos de la ciudad ausente y en mis conocimientos de su historia y, por otro, en las impresiones que conservaba de la lectura de la novela (allá por el 83), pero la tentación era grande y, en seguida, me vi de regreso a Polibio y a los demás, y envuelto de nuevo por la grandeza visual de las páginas de Flaubert. Además, he vuelto a una clarísima mañana de junio de 2008, en la que, junto a Santiago Miralles, miraba la hermosura del mundo desde Cartago y he vuelto a esos paseos por el puerto militar púnico, a ese anillo de agua con una isla en el centro, que, para mí, sigue siendo la mejor explicación acerca del ser y la nada.

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11 Comments:

Blogger Adaldrida said...

¡Y has vuelto aquí! ¡Que no es poco! Quiero poemas...

20 septiembre, 2010  
Blogger Gómez de Lesaca said...

Me alegro mucho por volver a leer su blog.

Este verano he pasado horas muy felices con la antología de su poesía en Renacimiento.

Muchas gracias y saludos.

PS:
¡Qué grande es Polibio!, ¡Cuánto se aprende sobre el poder con su lectura!.

20 septiembre, 2010  
Blogger María M. Bautista said...

Por fin.

20 septiembre, 2010  
Blogger Olga Bernad said...

Qué bien;-)

Recuerdo aquella entrada, sí.
Me voy a leer ambas despacito, no vaya a ser que no haya otra hasta el año que viene.

20 septiembre, 2010  
Blogger tosigo ardento said...

Vaya, qué alegría, querido amigo. Por fin noticias tuyas. Qué largo ha sido este desierto de meses sin tu blog. Amargo como el destino de Edipo. Como la derrota para los persas en Salamina.
Ardo en deseos de leer ese prólogo de que hablas.
Enhorabuena y feliz regreso.
Brindo por ello, y brindo por ti y por los que aman como tú.
Alfredo.

20 septiembre, 2010  
Anonymous Anónimo said...

En deuda con Cartago.

23 septiembre, 2010  
Anonymous Boscán said...

¿Y quién nos iba a decir que dejaríamos de mirar aquella bahía, que también para nosotros llegaría un barco que nos alejaría de todo aquello? Queda el suspiro de los veteranos de guerra, el "Yo estuve allí", pero es un pobre consuelo para quien ya no tiene lo que entonces no quería imaginar que perdería.

03 octubre, 2010  
Anonymous Anónimo said...

Hola:
Descubrí este blog hace unas semanas, a través de un amigo poeta que me recomendó leer su obra. Me quedé enganchado con su blog, del que he leído ya todas las entradas, incluidos los comentarios.
Es la primera vez que escribo un comentario, y tengo 2 motivos egoístas para hacerlo:
- El primero, pedir que me recomienden un libro sobre Cartago. Se lo quiero regalar a un vecino al que tengo mucho cariño, que es licenciado en Historia, al que le han operado hace muy poco, y del que sé que es un entusiasta de dicha civilización.
- El segundo motivo es pedirle que no se demore tanto en las entradas.
Y aparte de los motivos, darle las gracias y hacer una constatación:
Este blog es asombroso.

07 octubre, 2010  
Blogger julio martínez mesanza said...

Gracias a todos por vuestros comentarios. Y gracias por tu paciente lectura, Anónimo. ¿Una monografía sobre Cartago? Por ejemplo, la de Serge Lancel, en Crítica.

13 octubre, 2010  
Blogger Hiparco said...

"solum orare pervenire primum ludere mora nondum oratio pes"

29 octubre, 2010  
Anonymous Anónimo said...

www.rubencastillo.blogspot.com

29 octubre, 2010  

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