01 enero 2010

mi fin de año

Es una costumbre que viene de antiguo: el 31 de diciembre de cada año, quedo a comer con Enrique Andrés Ruiz en Goya. Casi nunca hablamos de poesía. Por ejemplo, esta vez sólo apareció a propósito de Fray Luis de León, y muy de pasada. Antes del primer plato, hablamos de Israel y de judaísmo. Un joven que ha terminado de comer en la mesa de al lado nos interrumpe. Dice que él es judío y que le parece muy acertado lo que estamos diciendo. Dice también que va a ir a Londres a profundizar en el estudio del Talmud. Madrid tiene estas cosas. Se despide y nosotros seguimos con Rosenzweig y Levinas. En las lecturas talmúdicas de éste último hay varios pasos en los que dispara contra el cristianismo. Ese repliegue interior de algunos cristianos. El paisaje del alma. El ensimismamiento. Pascal. Luego, a propósito de judaísmo y naturaleza, Enrique me dice que X (no recuerdo ahora quién) señala que en Pablo y en Kafka no aparece un solo árbol. En Pablo resulta más lógico, le digo. La correspondencia de Gershon Scholem y Leo Strauss: él subraya cierto gnosticismo en Strauss. Yo, lo que dicen ambos acerca de Benjamin. Luego, hablamos sobre esa trinidad no simultánea del idealismo del diecinueve. La dialéctica. Hablamos sobre cristianismo y tiempo; sobre judaísmo y tiempo. Sobre el primer siglo. Sobre Pablo (tan superdotado, tan fuera de la tradición), sobre Pedro (tan humilde, tan cercano). Gálatas y Colosenses. El ensayo de von Balthasar sobre la Cátedra petrina. Hablamos sobre el conocimiento racional de Dios. Sobre Maimónides y santo Tomás. Sobre la desconfianza en la Revelación: la filosófica y la de los cristianos que dan la espalda al Dios del Sinaí. Hablamos de Simone Weil y de Marción, a propósito de una interesantísima correspondencia que mantiene Enrique con Crista Brackelmanns. Neusner. Berkovits. El dios de los metafísicos, ¿qué puede tener que ver con los hombres? Nada. Ése ni se ha acercado ni se acercará nunca a ellos. Ése da igual que exista o no exista. Hablamos sobre la Misa. Le digo que en la del Gallo de la otra noche, en vez de recitar el Credo, nos hacían preguntas. Teníamos que contestar Creo, pero nadie puede contestar Creo a la pregunta: “¿Creéis que en una noche como ésta Jesús se encarnó de María la Virgen?” Me dice que José Jiménez Lozano y él van a escribir un libro titulado Por qué nos echan de las iglesias (no de la Iglesia, se entiende). Ahora, sobre todo, habla él y yo, sobre todo, escucho. ¿Y la Redención? ¿Y la Resurrección? Ya sólo habla él. ¿Cómo van a creer en la Resurrección los hombres que piensan que la muerte es un hecho natural, los hombres que han dejado de creer en el Creador, los hombres para quienes es tan normal la muerte de una planta como la muerte de la criatura creada a imagen y semejanza de Dios? No. La muerte no es un hecho natural. Todas las civilizaciones, menos ésta, tienen sus cimientos en las tumbas de sus antepasados. A la nuestra, le han arrancado del corazón el sentimiento de la muerte… Nos despedimos. Han pasado tres horas, y ni me he dado cuenta.

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16 Comments:

Blogger E. G-Máiquez said...

Gracias por invitarme a vuestra comida. He asistido sólo de oyente pero de haber estado allí no podría haber participado mucho más. Pero oír ya es mucho. Gracias.

02 enero, 2010  
Blogger Rafa M. said...

Pero todos tiemblan ante la muerte...

Cristianismo, tiempo, Pablo... ¡Qué buenos temas! Buen fin de año.

Gracias por la entrada.

Un saludo

02 enero, 2010  
Blogger julio martínez mesanza said...

Gracias, Enrique. Yo, sobre todo, escucho. Quien más habla es él y da gusto oír lo que dice y cómo lo dice.

02 enero, 2010  
Blogger julio martínez mesanza said...

Gracias a ti, Rafa. Ésos son los temas e, indefectiblemente, uno lleva siempre a otro.

02 enero, 2010  
Blogger Javier Sánchez Menéndez said...

A eso se llama aprovechar el tiempo con "dedicación".

La muerte y las cuestiones naturales dejan de atrevesar nuestras conciencias.

Un fuerte abrazo Julio.

02 enero, 2010  
Blogger julio martínez mesanza said...

Sí, al menos para mí, fue tiempo bien aprovechado. Gracias y un fuerte abrazo, Javier.

02 enero, 2010  
Anonymous CB said...

Por Dios, Julio. Di, más bien, que a propósito de los atentísimos, pacientes, bellísimos y magistrales correos que Enrique Andrés ha tenido a bien dirigirme, ilustrándome sobre mi querida Simone Weil y dándome con cada uno de ellos alimento para unos cuantos meses. Por lo pronto me ha llevado a estudiarme despacito los dos últimos artículos del Credo y a pensar mucho sobre lo que decimos cuando decimos "expecto vitam venturi saeculi". También a buscar sin descanso el "Europa, la vía romana" de Rémi Brague, del que me hablaba, que no aparece por ningún lado.
Entre el silencio y el ruido, afortunadamente, están las palabras que todavía dicen, como las de Enrique Andrés.

02 enero, 2010  
Blogger julio martínez mesanza said...

Y están los que, como tú, Crista, escuchan y entienden esas palabras.

02 enero, 2010  
Blogger samsa777 said...

Qué hermosa conversación. Amigos así encarnan la amistad.

Y buena intuición: es lógico que te extrañe que en en Kafka no haya árboles... porque sí los hay:

"Die Bäume ('Los árboles')

Porque somos como troncos de árboles en la nieve. Aparentemente, sólo apoyados en la superficie, parece que con un ligero empujón se moverían. No, no puede ser: están firmemente enraizados en el suelo. ¡Pero, cuidado: también ésto es mera apariencia!"

http://www.youtube.com/watch?v=NXmW3o1UJ_c

¡Un beso!

02 enero, 2010  
Blogger julio martínez mesanza said...

Gracias, Francisco. En efecto, árboles en Kafka. Busco en Pablo y encuentro sólo el (alegórico y conocidísimo) olivo silvestre de Rom 11,16-24.

03 enero, 2010  
Blogger AFD said...

En cambio, yo la pasé platicando con mis perros. Aunque por lo menos releí el ensayo de Weil sobre la Ilíada. Hace falta ese "Por qué nos echan de las iglesias"
Un abrazo y feliz año nuevo.

03 enero, 2010  
Blogger julio martínez mesanza said...

Gran ensayo el de Weil sobre la Ilíada, Alfredo. Feliz 2010 y un abrazo.

03 enero, 2010  
Anonymous JGM said...

No sé, quizá, puede ser que una de los significados de la puerta estrecha de la que hablaba Jesús fuera la de su iglesia (o sus iglesias). Hay gente grande (no digo hinchada, sino grande de verdad) que secillamente "no entra". En fin...
Por cierto, Los Reyes Magos le han traido a mi mujer tus desiertos, Julio. Un abrazo fuerte, Jaime

07 enero, 2010  
Blogger julio martínez mesanza said...

¡Ay, pobres Magos, Jaime, atravesando el desierto con más desierto en sus alforjas! Pero tienen buenos camellos. Un abrazo fuerte.

08 enero, 2010  
Blogger Adaldrida said...

Qué buena crónica. De los judíos sé muy poco, pero me emocionan los salmos, que son judíos. Y me encanta la poesía y la música sefardí. Estuve en un congreso y en dos recitales. Anonadada me quedé.

10 enero, 2010  
Blogger julio martínez mesanza said...

¡Y no es para menos, Rocío!

11 enero, 2010  

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