09 septiembre 2009

jaffa

Jope (o Jaffa o Yaffo) era un puerto en el que se podía encontrar un barco que partiese rumbo a cualquier lugar remoto: Tarsis, por ejemplo. Un barco para huir de Dios, de las órdenes de Dios: “Ve a Nínive, la gran ciudad, y diles que sus pecados…” (Jon 1, 1-3). Jope era, pues, el puerto adecuado para encontrar un barco destinado al naufragio. Fue también la puerta por la que entraron los cedros del Líbano utilizados en la construcción del templo de Salomón (2 Cro 2, 15) y en su reconstrucción en época de Ciro (Esd 3, 7). Dicen que, mucho antes, fue en Jope donde Perseo liberó a Andrómeda, que estaba encadenada a una roca frente al mar, seguramente, enfurecido. Aunque algo así, como no ocurrió, da igual que ocurriera aquí o en cualquier otra parte. Y en Jope, finalmente, es donde Pedro resucitó a Tabita (Act 9, 36-43). Siempre valdrá la pena releer, por la trascendencia de lo que allí se narra, todo el capítulo siguiente (Act 10), que también tiene que ver con Jope.

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