Me quedo con la segunda , la publicada; a pesar del paralelismo perfecto entre el segundo y el cuarto verso de la primera versión, creo que el verbo mirar produce una imagen mucho más serena, igualmente gloriosa, más incomprensible.
Sí, tiene su misterio que el objeto del verbo decir no esté definido, pero tiene mucho más misterio su mirada, no desde un lugar, sino desde un tiempo. "Que miran desde el tiempo de la gracia" es un verso precioso.
Sin duda, muy hermoso. Como Olga Bernad, yo también me quedo con la segunda versión, pues creo que el verbo “mirar” evoca mejor la impresión que dan las figuras de Van Eyck, que parecen vivir en una paz infinita, desde la que miran al espectador con una serenidad conmovedora, lejos de toda agitación que pudiera turbarlas. ¿Será el “tiempo de la gracia” una metáfora de la eternidad? En los cuadros de Van Eyck, el flujo del tiempo parece detenerse.
Me alegro de que alguien revitalice la poesía sacra, ese género olvidado y a veces injustamente denostado. No deje de regalarnos estos pequeños poemas de vez en cuando.
¡Por fin! Hoy he estado escuchando en el autobús tu recital de la Fundación Juan March, que me lo bajé al ipod, y a veces entre Juanes y Kylie Minoge vuelvo a él. Lirio en el agua... Ay, qué nostalgia me ha entrado. Nostalgia no: ganas de más. Y entro aquí y parece que me has oído. Adoro las vírgenes holandesas, y las renacentistas italianas.
Estuve escuchando hoy tu plática en la Fundación March —tengo más trabajo tedioso que de costumbre y sentí la necesidad imperiosa de evadirme, para lo cual no hay nada más eficiente que una computadora y la poesía de JMM—. En la introducción, se insiste mucho en el desprecio de tu yo poético por el arte, la danza, la música, etc. Y se compara con una postura similar en un poema de Machado. El caso es que al oír a alguien verbalizar en prosa tus preferencias, me dije que no era cierto, que no, que no sólo los hangares en desuso y las descomunales escombreras te conmueven...
Y un par de horas después, más que listo para irme a dormir —es la 1 AM aquí— decido probar suerte y visitarte, y qué me encuentro: un cuadro de van Eyck.
Y encima, una muy musical y casi consonante asonancia entre gracia y semejanza.
17 Comments:
Oh.
Gracias, Olga.
Precioso.
Ésta es la primera versión:
una madonna de van eyck y el niño,
que dicen desde el tiempo de la gracia,
ese claro en el tiempo incomprensible,
que dice imagen, gloria y semejanza.
Gracias, Juan Manuel.
Me quedo con la segunda , la publicada; a pesar del paralelismo perfecto entre el segundo y el cuarto verso de la primera versión, creo que el verbo mirar produce una imagen mucho más serena, igualmente gloriosa, más incomprensible.
Sí, pero el caso es que dicen; así, intransitivamente.
Sí, tiene su misterio que el objeto del verbo decir no esté definido, pero tiene mucho más misterio su mirada, no desde un lugar, sino desde un tiempo.
"Que miran desde el tiempo de la gracia" es un verso precioso.
Sin duda, muy hermoso. Como Olga Bernad, yo también me quedo con la segunda versión, pues creo que el verbo “mirar” evoca mejor la impresión que dan las figuras de Van Eyck, que parecen vivir en una paz infinita, desde la que miran al espectador con una serenidad conmovedora, lejos de toda agitación que pudiera turbarlas. ¿Será el “tiempo de la gracia” una metáfora de la eternidad? En los cuadros de Van Eyck, el flujo del tiempo parece detenerse.
Me alegro de que alguien revitalice la poesía sacra, ese género olvidado y a veces injustamente denostado. No deje de regalarnos estos pequeños poemas de vez en cuando.
Saludos.
Me gusta la publicada.
Saludos.
¡Por fin! Hoy he estado escuchando en el autobús tu recital de la Fundación Juan March, que me lo bajé al ipod, y a veces entre Juanes y Kylie Minoge vuelvo a él. Lirio en el agua... Ay, qué nostalgia me ha entrado. Nostalgia no: ganas de más. Y entro aquí y parece que me has oído.
Adoro las vírgenes holandesas, y las renacentistas italianas.
Querido Julio,
Estuve escuchando hoy tu plática en la Fundación March —tengo más trabajo tedioso que de costumbre y sentí la necesidad imperiosa de evadirme, para lo cual no hay nada más eficiente que una computadora y la poesía de JMM—. En la introducción, se insiste mucho en el desprecio de tu yo poético por el arte, la danza, la música, etc. Y se compara con una postura similar en un poema de Machado. El caso es que al oír a alguien verbalizar en prosa tus preferencias, me dije que no era cierto, que no, que no sólo los hangares en desuso y las descomunales escombreras te conmueven...
Y un par de horas después, más que listo para irme a dormir —es la 1 AM aquí— decido probar suerte y visitarte, y qué me encuentro: un cuadro de van Eyck.
Y encima, una muy musical y casi consonante asonancia entre gracia y semejanza.
Y, claro, el placer de mandarte un abrazo.
Gracias, nuevamente, Olga. Y gracias, Ramiro y Javier. Yo casi prefiero la otra, pero acabé publicando la que preferís. ¡Algún motivo habrá!
¡Y yo que todavía no me he escuchado, Rocío, porque me temo, Alfredo, lo peor! Abrazos.
Pensé que el sistema se había equivocado y me había llamado Adaldrida, pero no. No cabe duda que la buena poesía genera sincronía.
¿No será precisamente éste el "tiempo incomprensible"? ¿Dónde la Gracia? ¿Para dónde sopla ya, si se ha renunciado a toda salvación?
AFD, lo nuestro es ya telepatía... da miedito incluso.
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