01 octubre 2009

poesía y tristeza

A partir de cierta época (pongamos, finales del XVIII) el poema es, predominantemente, triste o melancólico. El poeta puede no serlo ni en el momento de escribir; pero el poema y el lector en el momento de leer lo son de forma mayoritaria. Puede ocurrir incluso que un poema sin rastro de tristeza ni de melancolía sea transformado en algo muy triste y melancólico por el lector. Antes, la tristeza era un tema como cualquier otro, o un elemento más, que podía aparecer o no en el poema, porque la vida no siempre es triste. Ahora, si no media la tristeza, puede que la hermosura no le diga nada a nadie.

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10 Comments:

Blogger Hiparco said...

El poeta, antes de sentir el poema y concebirlo, vence a la apatía (en unos minutos incluso, a veces); indistintamente si resulta alegre, triste, festivo, elegíaco, etc pues por ejemplo en el "dolorido sentir" de Garcilaso, los poemas de amor de Espronceda o Becquer, y los temas sobre España en Machado, etc hay una previa lucha del poeta por descifrar la realidad que le afecta; el resultado de esa confrontación interior (no necesariamente ostensible para los demás), si verdaderamente la ha habido, valdrá la pena, y no porque estemos ante un juego de inteligencia sin más. Pero la tristeza preponderante en el poema provendrá de esa otra decepción, personal del poeta o del lector, ante cada realidad particularizada. La discusión sobre la sinceridad y lo verosímil en la poesía parte radicalmente de la consecución de una voz propia en el poeta a través de sus poemas. Así si el personaje que habla en los poemas es triste preponderantemente tras la Ilustración al tratar los temas de la belleza (la realidad y el deseo de L.C.)a los ojos de la crítica obedece más que a la retórica a la función de la personalidad (lo cual no quiere decir que los clásicos no mostraran su personalidad en los poemas). El estilo no debe ser una celada para el poeta, pues pronto se quedaría en una cáscara vacía primero para él.

01 octubre, 2009  
Blogger narvala said...

¡Qué bien! Eso lo he pensado yo muchas veces, pero en bruto claro, como yo soy. De todas formas, creo, que la mayoría de las veces la culpa está en el escritor, es más fácil, mucho más, hacer llorar que provocar la risa, o la sonrisa o la felicidad, creo que hay muy pocos poemas que te hagan sentir feliz, de hecho ahora mismo no se me ocurre ninguno, también es verdad que no leo mucha poesía. Bueno me dejo de cháchara, que me manda tu sobrino, sí o sí, a la ducha ahora mismo (recién llegada del gimnasio).
P.D: tu sobrino me está dando algunos ejemplos de poemas "felices", Quevedo, Lope y tal, y a mí ahora se me ocurre otro, Mario Benedetti con su Defender la Alegría, a muchos poetas y no poetas, no les gusta, pero a mí me hace sentir bien.

Bueno Julio, un beso bien fuerte, cuídate mucho.

Lorena

01 octubre, 2009  
Anonymous Anónimo said...

¿Cambio algo en el hombre o muestra cosas que antes no mostraba?

02 octubre, 2009  
Blogger Juan Manuel Macías said...

Tal vez la melancolía (que no la tristeza) sea el mejor estado para la poesía. Tiene un algo de artificioso, incluso de burgués, como de paso intermedio, meditativo, ambiguo, entre esos ritmos de subida y caída que refería Arquíloco. En ambos extremos, supongo que la vida silencia los versos. Cuesta pensar que Neruda escribiera "los versos más tristes" esa noche.

Gracias por la reflexión, Julio.

02 octubre, 2009  
Blogger Antonio Azuaga said...

No sé si la tristeza habitual es una pose literaria o un ejercicio de sinceridad emocional. Tampoco sé si la alegría de estos tiempos habrá sido monopolizada por la publicidad del bienestar en tal grado que cuando alguien se pone a ser sincero, se vuelve inevitablemente triste. En realidad, no sé nada (en mi caso es verdad), pero son tan precarias las expectativas sobre los valores de esta sociedad, sobre sus creencias, sobre sus aspiraciones, sobre su idea del amor o la justicia, sobre su caricatura de la libertad, sobre sus políticos, sobre sus “intelectuales” oficiales, sobre sus patéticos ideólogos, sobre su ciencia “vendida”, sobre su juventud desarbolada por los “antojos liberadores” (?) de cuatro cantamañanas que robaron el poder con los malabarismos de la demagogia… Son tan precarias las coordenadas del “feliz mundo”, que se me antoja dificilísimo hablar de nada en serio sin ponerlo “en triste”.

Un abrazo.

02 octubre, 2009  
Blogger Adaldrida said...

Es que la tristeza vende mucho, y luego está la idea esa de que la belleza es triste, porque acaba...

03 octubre, 2009  
Blogger Adaldrida said...

... ante todo, hay que ser "poeta maldito". El poeta moderno, o es maldito o no es.

03 octubre, 2009  
Blogger Ramiro Rosón said...

Concuerdo con la opinión de Antonio Azuaga; la sociedad de nuestros días es tan decepcionante que al hombre le quedan muy pocas tablas de salvación a las que asirse y termina hundiéndose en la melancolía, como un náufrago de la existencia. Si no recuerdo mal, el sociólogo polaco Zygmunt Bauman define nuestra época en sus obras como una “modernidad líquida”, en la que nada es firme –ni los valores éticos, ni las relaciones personales, ni siquiera el amor– y todo se desvanece enseguida, de manera que el ser humano se vuelve incapaz para el compromiso e incapaz de ordenar su vida de forma coherente y darle algún sentido.

Por otro lado, me llama la atención el hecho de que la poesía comenzara a volverse más triste hacia finales del siglo XVIII. ¿Esto sería, tal vez, una consecuencia del paso de la Ilustración al Romanticismo? Es posible que el hombre, cuando se dio cuenta de las limitaciones de la razón y de que ésta no alcanza a explicar el mundo de forma completa, sintiera una profunda desilusión que lo llevara a la melancolía.

Saludos cordiales.

05 octubre, 2009  
Blogger Alejandro Martín Navarro said...

Algo así decía Schiller: los modernos vivimos una época fracturada, y experimentamos las cosas como desde lejos. Por eso hacemos "poesía sentimental". Para los antiguos, cuyos mitos los mantenían en contacto con los dioses y la naturaleza, la vida no era, en sí misma, algo que implicase dolor y distancia. Por eso hacían "poesía ingenua". Al parecer, nadie se libra del destino de su época.

06 octubre, 2009  
Anonymous julio said...

Gracias por vuestros enriquecedores comentarios.

08 octubre, 2009  

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