18 junio 2009

lucrecio 4

La lectura de los textos de Leo Strauss sobre los clásicos es una de las experiencias intelectuales más recomendables: Platón (El banquete, especialmente), Aristófanes, Jenofonte... No sólo aprendemos en general, aprendemos también, y esto es quizá lo más importante, a leer de una determinada manera, que consiste en dejar que el autor se explique a sí mismo, evitando las interferencias y los juicios, intentando salvar, en lo posible, la distancia que el tiempo ha interpuesto entre él y nosotros, tomando en serio su pensamiento, y no como un simple objeto de investigación arqueológica. Pocas veces llegamos a saber cuál es el juicio ideológico de Leo Strauss sobre un autor determinado o sobre un asunto tratado por ese autor; pocas veces también llegamos a saber qué opina en realidad de algunas cosas. Lee y piensa. La filosofía es eso, pensar, y no el sistema de lo que se piensa, como equivocadamente se ha llegado a creer. De todas formas, a veces le descubrimos juzgando, y también es un placer: “Lucrecio habla con especial énfasis del temor religioso de los criminales. Así, hace que nos preguntemos nuevamente si, al intentar quitar este temor, no está debilitando una restricción saludable. Él responde más adelante a esta objeción como buenamente puede. Llega casi a sugerir que el fenómeno principal no es el temor al infierno, sino el temor a la muerte, y que los crímenes que parecen ser una causa del temor al infierno son en realidad una consecuencia del temor a la muerte (III 59-86). Es decir, liberando a los hombres del temor a la muerte, no se emancipa al crimen de una restricción poderosa, sino que, más bien, se contribuye a la abolición del crimen. Nos queda la sospecha de que antes de Epicuro, e incluso antes de Lucrecio en Roma, la religión servía a un buen propósito. Dado el hecho de que muchos hombres, o mejor, que prácticamente todos los hombres siempre se negarán a escuchar la enseñanza epicúrea, la religión servirá siempre a un buen propósito” (“Notes on Lucretius”, en Liberalism Ancient and Modern, 1995).

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8 Comments:

Blogger Javier Sánchez Menéndez said...

Apoyo tu entrada con criterio. Strauss da mucho de sí, aunque los Presocráticos son mucho más ricos.

19 junio, 2009  
Anonymous CB said...

El juicio o la posición ideológica ya se manifiesta en la elección de los autores. Así, tras el autor que se explica a sí mismo, estaría Strauss parapetándose a sí mismo. No necesita interferir.
Como mucho esa ligera corrección: "servirá siempre", que no sé si da placer o más bien pone los pelos de punta, porque en el fondo suena a: "Dices bien, querido Lucrecio, todo mentiras y autoengaños, pero no te esfuerces, déjalo para el club y sirvámonos de sus temores, que siempre ahorraremos en policía".

El Sr. Strauss asoma poquito, pero lo poco que dice recuerda mucho al ilustradísimo Goethe:
"Wer Wissenschaft und Kunst besitzt,
Hat auch Religion;
Wer jene beiden nicht besitzt,
Der habe Religion".
(En traducción de Enrique Baltanás:
Quien se consagra al Arte y a las Ciencias,
tiene en ellas su propia religión.
Pero a quien ambas cosas sean ajenas,
que sepa, cuando menos, Religión).
Y recuerda también un poco a ese otro miembro del club de los selectos que hablaba de "la manada".
Seguro que es una experiencia intelectual recomendable, pero bastante mosqueante: Lee, piensa... y no se sabe bien lo que piensa. No sé, Julio, se me hace un poco extraño.

22 junio, 2009  
Blogger julio martínez mesanza said...

E igual de misteriosos a veces, Javier.

25 junio, 2009  
Blogger julio martínez mesanza said...

Sí, Crista. A veces, no se sabe muy bien lo que piensa, pero pocos como él para hacernos ver qué piensan otros y cómo piensan. No sé. Podría darte varios ejemplos: la reconstrucción de la figura de Sócrates a partir de "Las nubes" y de los diálogos de Platón; sus lecciones sobre Hobbes y Locke, que a mí, al menos, me ayudaron a entenderlos infinitamente mejor; su texto sobre el "Hierón" de Jenofonte; ese debate de altura que es su correspondencia con Eric Voegelin; sus estudios sobre la filosofía árabe o sobre Maimónides o sobre Spinoza...

25 junio, 2009  
Blogger Antonio Azuaga said...

Sólo por saludaros, a CB y a ti, y por evidenciar que sigo leyéndote y de ti aprendiendo –¡y échame años!–. Ando muerto del tiempo –no me refiero a la edad, que también, qué duda cabe– vendido a mis servidumbres y vulgaridades.
A ver si podemos vernos un día para hablar de Lucrecio y de un grandísimo poeta, un tal JMM… Bueno, y del Atlético, y de Cristiano Ronaldo (perdón por la boutade), y...
Un fuerte abrazo.

02 julio, 2009  
Blogger julio martínez mesanza said...

De eso y de más hablaremos, querido Antonio. Un fuerte abrazo.

03 julio, 2009  
Blogger Sergio said...

Se trata de creerse las palabras de los otros para poder formar las nuestras propias, ¿no?, con criterio, claro...

¡Qué lujo de blog a cuentagotas!

Saludos agradecidos.

07 julio, 2009  
Blogger julio martínez mesanza said...

Gracias, Sergio.

07 julio, 2009  

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