19 febrero 2009

con pocos, pero doctos libros

En sus Memorabilia de Sócrates (Sokratische Denkwürdigkeiten, 1759), Hamann recurre a Mt 10,29 para desdramatizar la pérdida de todas aquellas obras que no han sobrevivido al paso del tiempo: “Si un pajarito no cae a tierra sin nuestro Dios, no hemos perdido ningún documento del pasado cuya falta podamos lamentar”. Después, el Mago del Norte sigue atacando de forma contundente el espíritu de la Ilustración: (si tuviéramos aún más libros de los que han llegado hasta nosotros), “nos veríamos en la necesidad de arrojar al mar nuestra carga, de pegar fuego a nuestras bibliotecas o de hacer lo que hacen los holandeses con las especias”.

Etiquetas: , , ,

12 Comments:

Blogger Ángel Ruiz said...

A eso mismo estoy dándole vueltas yo en estos últimos tiempos

19 febrero, 2009  
Blogger Olga B. said...

Pues a mí me resulta consolador.
Aunque, claro, ¿cuáles serán los "pocos pero doctos" que me faltan?
No hay consuelo, ya me extrañaba.

19 febrero, 2009  
Blogger Hiparco said...

A S. Dalí le preguntaron qué salvaría de una pinacoteca en llamas con todas las pinturas de la Historia del Arte, y contestó: "el fuego". La trampa está en que ya estaba formado como pintor y orgullosamente (quizás en su delirio) optaba por lo más auténtico en la respuesta. Es curioso el exceso de publicaciones en la época actual; la inteligencia estará en saber elegir y porqué, sin ansiedad por la cantidad. Hay escritores que dicen que escriben sobre lo que le gustaría leer y no encuentran en los anaqueles. La biblioteca de Alejandría, con los años transcurridos ha adquirido un valor también curioso, fantasmagórico, por lo que se pudo leer y sin embargo fue pasto de las llamas. Hay otros fuegos, el de la ausencia de conciencia, o el del olvido, peores.

19 febrero, 2009  
Anonymous Anónimo said...

Y una biblioteca con un solo libro, inmensa, desierta....

20 febrero, 2009  
Blogger Antonio Azuaga said...

Me estoy acordando de Leibniz y del “principio de razón suficiente” y de que éste es “el mundo mejor de los mundos posibles”. Me estoy acordando de todo eso porque explica que lo que hay es lo que tiene que haber. Ni más, ni menos. Ley de razón divina que sabe lo que “sí” y lo que “no” por argumentos que a nosotros se nos escapan. Un darwinista al uso, ahora que estamos de celebraciones, se estremecería de sólo pensar que la selección natural fue ya pensada por Leibniz, aunque la llamase de modo más elegante. Si el darwinista además fuese un progre de ésos que no han leído ni la “Monadología” ni “El origen de las especies”, su estremecimiento llegaría al coágulo mental y a la parálisis consiguiente. Pero lo cierto es que lo que hay, lo que queda, lo que no consume ningún fuego, es lo debido. ¿Por qué? Dios sabrá; yo no tengo ni idea: apenas llego a tilde en la redacción de su programa.

Gracias y un abrazo.

21 febrero, 2009  
Anonymous Anónimo said...

La verdad es que cuesta creer en una providencia espurgando la inmensa biblioteca de la historia y dictaminando en cada caso los insondables caminos por los que los libros se salvan o se pierden: guarde Heráclito su libro en el templo de Ártemis... húrtese a la Eneida de las llamas... aliente en los pergaminos el alma antigua, camuflada bajo himnologios bizantinos... florezca de cuando en vez el desierto algún verso en papiro...
Habent sua fata libelli, pero una cosa los hados y otra la providencia. El consuelo de Hamann es el de la zorra con las uvas, y su cita de Mateo un poco cogida por los pelos. Yo me adhiero el quevedesco título de Julio como selección consciente (de injurias de los años vengadora) y no dictada por unos dudosos designios divinos.

R.H.

22 febrero, 2009  
Blogger Antonio Azuaga said...

Insisto, Rafa, y perdón por la contumacia abusiva, Julio:

Yo me adhiero a lo que hay: o la lucha por la existencia de “todo” obedece a la selección de los mejor dotados en virtud de una ley que no se entiende (esa rara mezcla de “azar y necesidad” que consagraría Monod), o lo que hay es lo que tiene que haber por providencias que se entienden de igual modo. Al fin y al cabo, la distinción entre lo providencial y lo ciegamente prescrito por leyes físicas se traduce en idéntico efecto. Los sucesos son los mismos. La diferencia es hermenéuticamente nuestra. Otra cosa es que uno piense que se tiene lo que se debe tener, o lo que se merece tener, o lo que no hay más remedio que tener… O, simple y llanamente, lo que se tiene. La perspectiva es cuestión de estilo, de personal estilo: pensar que esto tiene un sentido o que el sentido que tiene es no tener ninguno. Sinceramente no lo tengo muy claro, pero me gusta más la primera proposición.

Saludos.

23 febrero, 2009  
Blogger Hiparco said...

No creo en la falacia iusnaturalista ("lo que es debe ser") pues, entre otras razones morales, nunca debió arder la Biblioteca de Alejandría, para ser concreto. El azar (ininteligible) sí que es determinante de los sucesos, aunque no de todos, pues la mano del hombre condiciona sobremanera predecible su destino cultural (menos mal que hubo copistas monacales). No hay selección de los mejores, más fuertes o mejor adaptados, en la historia de las ideas, pues la conservación de las mismas (libros) impide su extinción como la del lobo de Tasmania. Otra cosa es la pervivencia y desaparición de las civilizaciones, que no de sus legados culturales mejor o peor conservados. La censura y sus estragos, nada tuvo que ver ni con Darwin, ni con la Providencia Divina, ni otros pretextos al uso.

23 febrero, 2009  
Blogger Antonio Azuaga said...

La última y me callo, Julio. De verdad.

Entiendo y admito, Hiparco, tu rechazo a la falacia “lo que es debe ser” porque implica la idea de un “deber ser” indefinido. En realidad, sólo puede defenderse cuando uno admite que el “deber ser” es una cosa diferente a “lo que es”. Esto ocurre a quienes piensan que existe un desajuste entre ambos; es decir, entre “lo que es” y “lo que debería ser”. Pero quienes tal piensan, esto es, quienes están convencidos de que las cosas no funcionan como Dios manda, de que existe un diseño ontológico al que esto se aproxima sólo vagamente, suelen ser creyentes, suelen afirmar una “perfección providente” que procura el desarrollo adecuado de su proyecto. Quiero decir, que para ellos, “lo que hay” es “lo que debe haber”; que no es lo mejor ni lo perfecto, sino simplemente lo debido, lo acorde con el diseño.

En el otro extremo están quienes prescinden del diseño. Éstos son los que hablan de selección (no yo, aunque lo parezca) natural; aquéllos para los que “debe ser lo que es porque es lo que ha conseguido ser”. No es un juego de palabras, es una explicación parecida a la anterior, pero quitándole el sentido, confiándolo a una aleatoria purga de las exigencias del medio sobre las potencialidades ofrecidas.

Tal vez la realidad sea irracional, y no como pensaba Hegel. Tal vez. Pero siempre me quedarán estas preguntas: si Eróstrato no hubiese acabado con el templo de Artemisa ¿estaríamos tú y yo escribiendo, gracias a Julio, sobre estas sutilezas? Lo que sabemos y lo que ignoramos ¿es cuenta del azar o de una exigida Providencia? ¿Existe diferencia entre las dos posturas si prescindimos de que una se adorna de sentido y la otra de azarosa necesidad? Para el creyente, Dios no es un espectador pasivo de la Historia (ahí están los “pajaritos” evangélicos); para un no creyente, su fe es un depósito de leyes ciegamente rigurosas sobre cuyo porqué sobran las preguntas. Perdón, pero desde mi cortedad no veo una “razón intermedia”. Salvo que no haya ninguna razón, aunque esto mi precaria razón tampoco lo entiende.

Un saludo.

24 febrero, 2009  
Blogger julio martínez mesanza said...

Antonio, ¡si lo mejor del blog son los comentarios! Y más cuando dan lugar a un debate.

24 febrero, 2009  
Blogger A. Rómar said...

Ay, qué sería de nosotros si en el siglo XIII hubiera imperado esa dejadez por lo perdido. ¿Dónde estarían Cicerón, Terencio o Platón sin Vergerio, Bruni o Salutati?

O en el XVIII, con todo lo terrible que la Ilustración también trajo, ¿dónde estaríamos sin Voltaire y Diderot?

¿Dónde estaremos, al ritmo que se olvida actualmente, dentro de cincuenta años? ¿Importa eso?

O existe el progreso o no existe.

24 febrero, 2009  
Blogger Iñaki Sánchez said...

Cómo me gustaría a mí poder aplicar la Ilustración y la Selección Natural a los fondos de la biblioteca, que limpitas estarían.

04 marzo, 2009  

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home