13 enero 2009

jerusalén y atenas

“Quienes vivieron conforme al Verbo, son cristianos, aun cuando fuesen tenidos por ateos, como Sócrates y Heráclito” (Primera Apología, 46). Muchos siglos después, este sentimiento de Justino sigue vivo (por ejemplo, en Gloria, de Hans Urs von Balthasar). “Todo lo bueno que dijeron nos pertenece a los cristianos” (Segunda Apología, 13). Justino habla de los filósofos y de su participación en el Verbo, pero lo que dice podría hacerse extensivo a los poetas, a Homero y a Píndaro (como hace von Balthasar). Con reservas, Basilio el Grande lo tendrá ya claro dos siglos después y, antes, Tertuliano, para quien el alma es naturalmente cristiana y ha podido intuir oscuramente la Verdad aunque no conociera la Revelación. Igual que hay un camino que aleja Atenas de Jerusalén, el de la Razón que no se identifica con el Verbo, hay otro que acerca Jerusalén a Atenas, el del amor a la verdad, la diga quien la diga.

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10 Comments:

Blogger Jesús Beades said...

A la luz de esta idea, tan sólo, es cristiana la frase "fuera de la Iglesia no hay salvación".

13 enero, 2009  
Anonymous Anónimo said...

Algunos de los apologetas acogieron bases filosóficas paganas para tratar de potenciar las propias creencias cristianas, fueron los respetuosos con Atenas, como Justino, Atenágoras y Arístides. Diríamos que irrumpe Roma y la teología cristiana. Jerusalen quedará lejos. Ahora Benedicto XVI replica a Jacob Neusner en "Jesus de Nazaret", vuelta a Jerusalen. Hiparco.

13 enero, 2009  
Blogger planseldon said...

San Justino (mira que quitarle la santidad, Julio), es uno de mis Padres de la Iglesia más queridos. Además le tengo especial cariño porque su Diálogo con Trifón fue una de las primeras obras en griego antiguo que pude leer con soltura (con la ayuda de la edición bilingüe de la BAC, claro, y sabiendo ya bien griego moderno, que el griego de San Justino es bastante sencillo).
Qué bien que nos lo hayas traído.

13 enero, 2009  
Blogger planseldon said...

Me recuerda también, esa gran caridad de los primeros Padres, al bueno de Orígenes (a este no lo han querido hacer santo, ¡ay!), que pensaba que la misericordia del Padre era tanta que hasta el diablo iba a ser perdonado.

13 enero, 2009  
Blogger Antonio Azuaga said...

Yo creo que el camino de ese alejamiento lo emprendió la sofística y su posterior corte de innumerables “filosofistas” que, amén de robar tierra y nombre a la filosofía, invadieron la verdad de plurales. Y mira que les han gustado siempre los plurales: no el uno, sino lo múltiple; no la esencia, sino su cambiante apariencia; no el “sí”, sino el “depende”; no la eternidad, sino su divisible inconsistencia en los relojes; no la civilización, sino las civilizaciones… No la verdad, sino las verdades. Así es difícil hablar de amor en lugar de amoríos. Así es prácticamente imposible imaginar ningún acercamiento a la Verdad, ni del arte ni de la filosofía. Y me callo otros “ni” que también caben.

13 enero, 2009  
Blogger AnaCó said...

Y san Pablo, ya que estamos en su año, -humilde- da la vuelta a esta afirmación con aquél examinadlo todo, quedaos con lo bueno que da título a una entrevista a Von Baltasar,justamente. Feliz año, Julio.

14 enero, 2009  
Blogger AFD said...

Esa es la verdadera Edad de Oro, la que producía cristianos sin Cristo...

Ahora producimos, y somos, demasiado a menudo, hombres sin esperanza, sin fe y sin caridad, aún con Cristo...

Alfredo

15 enero, 2009  
Anonymous Auberon Quin said...

Todavía San Agustín tiene como trasfondo esa idea de San Justino en DCD VIII, 9; y ciertamente alienta en toda la filosofía-teología de Santo Tomás...
... pero no me parece que ninguno de ello considere que se trata de "cristianos sin Cristo" -como comenta AFD- sino más bien de "cristianos ante litteram": llegan a hablar de ellos incluso como inspirados por el Espíritu a modo de los profetas del AT y de una "revelatio ad gentes" análoga a la de Israel. Su idea es, por tanto, no que no tengan a Cristo -o peor aún, lo rechacen- sino que han sido capaces de intuirlo... porque, honestamente, un cristianismo sin Cristo ¿para qué sirve?

15 enero, 2009  
Blogger AFD said...

Claro, Auberon, tienes razón, Cristo está ahí, pero como una intuición no formulada, quizá hasta inconsciente... Nosotros podemos decir que tenían a Cristo, pero ellos no sabían que lo que tenían era Cristo. Quizá los filósofos un poco más, pero Píndaro y Homero... Son mis poetas de cabecera, y no veo que tengan conciencia de Cristo.

16 enero, 2009  
Blogger julio martínez mesanza said...

Gracias por vuestros comentarios, más interesantes siempre que mis entradas.

18 enero, 2009  

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