29 diciembre 2008

cruel zénon

Leo las magníficas lecciones de Giorgio Colli sobre Zenón de Elea y tengo la impresión de que el mundo del siglo quinto antes de Cristo ya era viejo de puro adolescente. En sentido estricto, la dialéctica nace antes que la filosofía, es decir, antes que la pregunta seria sobre el ser y que la reflexión honesta sobre cuál es el mejor gobierno de la polis. Y, desde entonces, se antepondrá siempre a ella. Primero el orgullo y luego la verdad, como acontece a menudo en nuestra vida. Con la retórica, ocurrió y ocurre lo mismo. Es la filosofía (Sócrates) la que interroga una realidad previa, la retórica (Gorgias), y trata de desembarazarse de ella. A los dieciocho, también en sentido estricto, fui de Elea, que es una de las formas estúpidas de alejarse de Atenas y Jerusalén. Otra, ser de Babilonia.

Etiquetas: , , , , ,

19 diciembre 2008

reflexiones sobre la mentira

En una nota a sus Réflexions sur le mensonge (1943), Alexandre Koyré dice algo que, sólo en apariencia, resulta paradójico: “Los miembros de la masa se reclutan muy a menudo entre las élites sociales”. Antes ha dicho que “la masa se define por la incapacidad de pensar y esta incapacidad se manifiesta en el hecho de creer en las doctrinas, en las enseñanzas, en las promesas del Führer, del Duce y de los demás jefes de los regímenes totalitarios”. Creo que Koyré, aquí, está caracterizando a un tipo de intelectual o, en general, a los intelectuales, casi siempre crédulos y poco dados a reflexiones que pongan en peligro los fundamentos de su creencia. La élite social a la que se refiere no es la de lo sabios ni la de los virtuosos. De todas formas, creo también que la relación entre el líder totalitario y el intelectual es más compleja, aunque no por ello más sutil. El líder es también una persona crédula con capacidad para simplificar y darle un sentido práctico al material ideológico que le proporcionan los intelectuales. Éstos agradecen esa simplificación, porque lo que más desea un espíritu poco crítico es la certeza y toda simplificación ayuda a prescindir de la incertidumbre. A partir de ahí, los intelectuales se convierten en altavoces del líder.

Etiquetas: ,

18 diciembre 2008

lingua tertii imperii

El 20 de abril de 1933, anota Victor Klemperer en su diario: “Actualmente, la palabra “pueblo” (Volk) se usa tan a menudo como la sal en la cocina; a todo se le añade un pellizquito de “pueblo”: fiesta del pueblo, compañero del pueblo, comunidad del pueblo, cercano al pueblo, extraño al pueblo, nacido del pueblo...” (LTI-Lingua Tertii Imperii-La lengua del Tercer Reich). Otra palabra muy empleada por los nazis, “histórico”, sigue gozando también de buena salud: “Es histórico todo discurso del Führer, aunque repita cien veces las mismas cosas, e histórico cada encuentro con el Duce, aunque no sirva para modificar ninguna circunstancia presente; es histórica la victoria de un coche de carreras alemán, histórica la inauguaración de una autopista, ceremonia que se repite con cada autopista y con cada tramo de cada autopista; es histórica toda fiesta de la cosecha, histórico todo congreso del partido, histórica toda solemnidad de cualquier género. Como el Tercer Reich está hecho sólo de solemnidades (podría decirse que sufre de falta de cotidianeidad) considera que todos sus días son históricos” (op. cit.).

Etiquetas: ,

12 diciembre 2008

rosenzweig, levinas, weil

Para Rosenzweig, en palabras de Levinas, los judíos no necesitan el cristianismo, pero saben que el mundo sí lo necesita. No creo que el propio Levinas opinase igual que el autor de La estrella de la redención. En general, es amable con el cristianismo, pero, en ciertas ocasiones, se muestra beligerante e incluso muy duro. Es el caso de la crítica que dirige a Simone Weil a propósito de la actitud de ésta hacia el Antiguo Testamento. Es una santa, reconoce, pero no ha entendido la Biblia. Rosenzweig, desde el judaísmo, ve la identidad entre el Dios del Antiguo y el Dios del Nuevo Testamento. Rosenzweig tiende un puente. Weil, no, es cierto; Levinas tampoco. El Dios del Antiguo Testamento y el Dios encarnado del Nuevo no son el mismo para ninguno de los dos. Un cristiano puede considerar natural y lógica la posición de Levinas y audaz y meritoria la de Rosenzweig. Un cristiano debe lamentar también que muchos cristianos vean en el Dios del Antiguo Testamento un Dios que no es el suyo y crean que su Palabra es sólo literatura.

Etiquetas: , ,

05 diciembre 2008

el alma andrógina

Esa una sola carne (Gen 2,24), consecuencia de la unión del hombre y la mujer, expresa también para el rabino castellano Yosef Ibn Chiquitilla (o Gikatila o Gikatilla) el reencuentro de las dos mitades de un alma única y andrógina escindida al llegar a este mundo (R. Joseph Gikatila, David et Bethsabée. Le secret du mariage. Ed. de Charles Mopsik, 1994, y Charles Mopsik, Le sexe des âmes, 2003). Aquí hay un eco de la peregrina historia que narra Aristófanes en El banquete de Platón, pero sólo eso, un eco. No se trata de la inclinación que sienten el hombre y la mujer, andróginos en origen, por la parte física, femenina o masculina, que les falta, sino del anhelo por esa mitad perdida de la propia alma y del restablecimiento de su unidad original. En el relato platónico, ¿qué importancia podrían tener la equivocación o el fracaso? Poca, ciertamente. En la explicación (no sólo) simbólica de Chiquitilla, es de suponer que toda elección errónea profundice el sentimiento de carencia de esa alma escindida y que, detrás de esas otras mitades, que no eran las suyas y que equivocadamente ha elegido, se le muestre con más intensidad el drama del destierro. En el primer caso, el éxito lleva al placer físico, es decir, a la recompensa del deseo, que preludia otra época de limitación y de necesidad de recompensa. En el segundo, el éxito, es decir, el reencuentro final con esa mitad de nuestra alma predestinada desde siempre para nosotros, conduce a esa una sola carne y a un mayor conocimiento de nosotros mismos, pues ya tenemos acceso a los abismos y resplandores que nuestra otra mitad escondía.

Etiquetas: , , ,