03 julio 2008

vatibus hic mos est

Leer muy bien los poemas ajenos y pésimamente los propios, apreciar y distinguir lo excelso en los demás y no ver que en ellos mismos no hay nada de excelso; o, lo que es peor, ver que no hay nada bueno en lo que escriben y ofenderse de que los demás opinen lo mismo.

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4 Comments:

Anonymous Antonio Azuaga said...

No, Julio, esta vez no estoy de acuerdo: quienes “se saben” no hacen eso; quienes lo desean, puede; quienes se lo creen, siempre. Los primeros son poetas; los segundos, nada. Los últimos suelen acabar haciendo crítica literaria.

04 julio, 2008  
Blogger Jesús Beades said...

Aunque la mejor crítica literaria –no siempre– la suelen hacer los buenos poetas. Las prosas críticas de Cernuda son un buen ejemplo. O de Elliot.

05 julio, 2008  
Anonymous Antonio Azuaga said...

“La mejor”, sin duda, amigo Beades, siempre la harán los mejores, y entiendo que entiendes que mi opinión es: “los que se creen poetas acaban haciendo crítica literaria”; no la simétrica: “los que hacen crítica literaria se creen poetas”. En lo que a su posible verdad se refiere, hay una incuestionable disparidad lógica.
Un saludo.

06 julio, 2008  
Anonymous alfredo rodríguez said...

Ahí has tocado un tema delicado donde los haya, Julio. Aunque hay mucha falsa modestia en esto de la poesía, nadie nunca jamás se ve a sí mismo como mal poeta. Nadie piensa -aunque lo diga-, en su fuero interno, que sus poemas son malos. Más me atrevería a decir. Cuando uno termina ya definitivamente un poema, cuando uno presenta un poema en sociedad, uno piensa para sus adentros, uno está convencido de que ese poema es el mejor poema del mundo, el poema que cambiará la historia de la literatura. La modestia, sin duda, no va con la poesía, querido amigo. O si va, es falsa.

08 julio, 2008  

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