29 junio 2008

judit

No sólo es hermosa, sino que se sabe hermosa. Si no fuera así, ¿cómo podría haber concebido este proyecto? Sabe, además, vestirse de la manera adecuada para realzar y hacer irresistible su hermosura, para sojuzgar la mirada de los hombres (10, 4). Pide sólo lo que le falta: “un lenguaje seductor para herir y para matar” (9, 13), y Dios se lo concede. A partir de ahí y hasta la decapitación, la peligrosa tierra de nadie de la ambigüedad, el juego, la apuesta que hay que llevar al límite, porque, si no, se pierde. Cuanto más adulan las palabras, cuanto más seductor es el lenguaje, más se expone la hermosura, más riesgo corre la verdad. Pero sabe que ha herido. Persevera. Sólo le queda matar.

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9 Comments:

Blogger José María JURADO said...

Magnífico, Julio, lo corono con Lope:

"y sobre la muralla coronada
del pueblo de Israel, la casta hebrea
con la cabeza resplandece armada."

Un abrazo.

29 junio, 2008  
Anonymous julio said...

¡Qué lujo de corona, José María! Gracias.

29 junio, 2008  
Anonymous Antonio Azuaga said...

Precioso el texto, Julio. Yo no sé si la verdad mata, pero es cierto que la belleza hiere. Y si la verdad es belleza, merece la rendición; por lo menos si uno es noble. Y si uno no lo es… qué decirte, me callo lo que pienso de verdad porque no es bello.

Un abrazo.

30 junio, 2008  
Blogger samsa777 said...

Fantástico.

30 junio, 2008  
Anonymous julio said...

Aquí, desde luego, resulta de capital importancia que la verdad sea belleza, Antonio.

30 junio, 2008  
Anonymous julio said...

¡Qué exagerado, Francisco! Gracias.

30 junio, 2008  
Anonymous Antonio Azuaga said...

Sobre todo para Holofernes, amigo mío.

30 junio, 2008  
Blogger Rocío Arana said...

Ay. Hermoso y terrible.

13 julio, 2008  
Anonymous julio said...

Rocío, ahora veo aquí tu comentario. ¡Pensaba que correspondía a "Jenófanes veintidós"!

14 julio, 2008  

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