16 abril 2008

ya queda menos

para mis hijas María y Ana, que lo vieron conmigo

La niña tiene sólo tres años. Para alcanzar la puerta del templo, hay que subir quince escalones, que se corresponden con los quince salmos graduales. A ambos lados de la escalera, el vacío. Sus padres la han puesto al pie del primer escalón y la niña ha empezado a subirlos sola, sin la ayuda de un adulto que la guíe o impida su caída. Los escalones son muy altos, pero ella no tropieza y los sube llena de gracia. Tiziano sólo ha pintado trece de los quince. La niña ya está en un rellano que conduce al noveno (o al undécimo, porque puede que los dos primeros los haya enterrado la arena del siglo). Se sujeta el vestido y avanza segura. Es una niña de tres años que sólo mira hacia lo alto, mientras nosotros permanecemos en vilo. Si le quedan por subir cinco escalones, en ese momento está diciendo: “Mi alma espera al Señor más que el centinela la aurora...”

Etiquetas: , ,

14 Comments:

Anonymous Antonio Azuaga said...

Hermoso texto, amigo Julio; para mí, particularmente emotivo. Ya sabes a quién me has acercado.
Gracias y un abrazo. Y un beso a tus hijas, que lo vieron contigo.

16 abril, 2008  
Anonymous julio said...

Sí, lo sé, y pensé en ello, querido Antonio.

16 abril, 2008  
Anonymous Antonio Azuaga said...

Gracias doblemente. "Ya queda menos".
Otro abrazo, pero más fuerte.

16 abril, 2008  
Anonymous Boscán said...

Es curioso cómo la iconografía cristiana usa pasajes de evangelios no canónicos que, como en este caso, se han impuesto por la belleza del episodio o su fuerza simbólica. Tenemos cuatro evangelios, no sé si por azar; pero hubo muchos más que perdieron la batalla de la herejía. En este caso es el protoevangelio de Santiago, y lo más llamativo en estos versículos es la admiración que causó en los padres de la Virgen que la niña no se volviera atrás, y el hecho de que le dieran una vela para que subiera sin darse la vuelta. La luz la guió, la en-candiló. Te alabo el gusto: Tiziano fue quien mejor lo pintó. No conocía la vinculación con los quince salmos graduales; como de costumbre, nos ayudas a ampliar la mirada. Gracias.

16 abril, 2008  
Anonymous julio said...

Es el Protoevangelio de Santiago, Boscán, y también el Evangelio de la Natividad de María, más rico en detalles. Ahí puede leerse lo de los quince escalones y su relación con los quince salmos graduales. Ambos apócrifos han regalado muchas escenas a la literatura y a la pintura. De todas formas, estos evangelios (a diferencia de otros, p.e., los gnósticos) no son considerados heréticos, sino extracanónicos. Su exclusión del canon se debe a que no añaden nada necesario al mensaje evangélico, aunque tampoco lo desfiguren. Y tienes razón: Tiziano fue quien mejor interpretó esta escena. Emociona encontrársela allá, en la Accademia, mal iluminada y encima de una puerta.

P.S.: Hermoso y exacto ese "en-candiló".

17 abril, 2008  
Blogger Antonio Serrano said...

Hace tiempo que no contemplaba ese Tiziano. Lo he buscado en casa y he disfrutado de nuevo. Aunque sin duda no tanto como tú y tus hijas, que lo habéis tenido delante.
Esa escena de Tiziano debe mucho a algunas miniaturas que circulaban en los libros de horas. En el "Maestro del Libro de Oraciones de Dresde" puede contemplarse al rey David, rodeado de músicos, subiendo los quince escalones simbólicos del Templo. Gracias a tu texto he recuperado algunas imágenes que tenía olvidadas.

17 abril, 2008  
Blogger samsa777 said...

http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/jpg/TIP12557.jpg

18 abril, 2008  
Anonymous julio said...

Gracias por tu comentario, Antonio, y por esa referencia al "Maestro del Libro de Oraciones de Dresde". Voy a ver si encuentro la imagen de David y los quince escalones.

18 abril, 2008  
Anonymous julio said...

En efecto, Francisco. Ése es el cuadro.

18 abril, 2008  
Blogger Antonio Serrano said...

Estimado Julio, puedes verla en la siguiente dirección:
www.moleiro.com/miniatura.v.php?p=862/es

Saludos.

18 abril, 2008  
Anonymous julio said...

Muchas gracias, Antonio.

18 abril, 2008  
Anonymous julio said...

En efecto. Ahí están las quince gradas del Templo. Es una miniatura preciosa. Gracias otra vez, Antonio.

18 abril, 2008  
Anonymous Anónimo said...

Muchas gracias por un texto tan rico.
De todas formas, parece que, detrás del Sacerdote, se ven los dos últimos escalones. Si es así, el Sacerdote aguarda a la Niña en "la tercera grada", donde la recibe y coloca, como enseña el Protoevangelio. En consecuencia, el escalón donde está en la pintura sería el noveno, y el salmo el 128 (129): Tu mujer como parra fecunda en el interior de tu casa. Tus hijos como renuevos de olivo en torno a tu mesa...
Pero: venia datur SEMPER pictoribus atque poetis...

24 abril, 2008  
Anonymous julio said...

Gracias, Anónimo. Esos escalones también cuentan. Me pasaron desapercibidos.

29 abril, 2008  

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home