13 abril 2008

cartago

“Ese soberbio monte y levantada / Cumbre”. Así comienza un soneto de Juan de Arguijo dedicado a Cartago. Pero Byrsa, ese soberbio monte al que los romanos quitaron algunos metros, no pasaba de ser una modesta colina, más baja que la Acrópolis y, a primera vista, poco más alta que el Palatino. Arguijo nunca vio Cartago y deja volar su imaginación o, mejor dicho, no imagina, sino que repite la idea que tenía de Byrsa la literatura clásica. Flaubert, sin embargo, estuvo en Cartago. Me llama la atención que, en sus notas de viaje, se limite a decir que tal día ha visto los puertos púnicos, así, sin ningún añadido, cuando esos puertos, sobre todo el militar, son para mí lo que dice de sí misma la indecible Cartago, es decir, la única presencia que recuerda su ausencia, la constatación de un vacío. Cirlot tampoco estuvo en Cartago, pero sintió Cartago. No sé si lo convierte en símbolo al imaginarlo intensamente o si ya era para él un símbolo antes de imaginarlo: “Cartago es la existencia que perdura / sólo por la paciencia de ese nunca / que espera entre los signos del futuro...”.

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7 Comments:

Anonymous Antonio Azuaga said...

Puede que la vecindad de la sola palabra sobre la Historia distorsione la realidad, pero la sola contemplación de la realidad empobrece la Historia. Probablemente, la diferencia, la justa diferencia para hablar con rectitud de cualquier cosa, esté en el sentimiento, que es justo lo que pone el alma frente a los hechos. Tanto da entonces que aquél sea empírico o imaginado. Por eso, mejor Cirlot que Arguijo; y, para mí en este caso, mejor Cirlot o Arguijo que Flaubert.

14 abril, 2008  
Blogger samsa777 said...

Qué nítida y rotunda resulta siempre la voz de Cirlot. Me maravilla su capacidad para la delicadeza y la grandilocuencia, al tiempo, en una simbiosis tan perfecta...

Y qué fantástica perspectiva la de tu texto. Tendré que ir a Cartago. Tal vez, en el futuro.

Besos.

14 abril, 2008  
Blogger Jesús Beades said...

¿Eres verdaderamente cartaginés?

14 abril, 2008  
Anonymous julio said...

¡Cuánto me gustaba de joven ese soneto de Arguijo, Antonio! Para el capítulo de las retractaciones.

14 abril, 2008  
Anonymous julio said...

Cartago espera desde hace una eternidad, Francisco, y es inagotable su futuro.

14 abril, 2008  
Anonymous julio said...

No, Jesús, yo "fui de los destructores de Cartago".

14 abril, 2008  
Blogger Diego Farinelli said...

He escrito un soneto sobre Cartago, en mi juventud, espero os guste!


Castigada por el destino aciago,
maldita por la voz de los augures,
aniquilada a fuerza de segures,
de sal, de hierro y fuego, y del estrago

que sólo nos dejó tu nombre vago,
en mis versos te pido que perdures,
a despecho de Roma y sus lemures
¡oh púrpura y marítima Cartago!

pero aunque resucite tu memoria
como un mármol decrépito y partido,
con todo, no podré cambiar la historia

ni la lengua que el tiempo ha erigido,
donde Roma es el nombre para gloria,
y Cartago es el nombre para olvido.

06 diciembre, 2011  

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