12 marzo 2008

el precio

En Le mécontemporain (1991), de Alain Finkielkraut, esta cita de Péguy: “Todo el envilecimiento del mundo moderno, es decir, toda su pérdida de valor, su depreciación (...) viene de que el mundo moderno ha considerado negociables valores que el mundo antiguo y el mundo cristiano consideraban no negociables. Esa universal negociación ha provocado este universal envilecimiento.” No negociar, no transigir, es una forma de amar al prójimo. Malbaratar es negar a los que han vivido y robar a los que han de nacer.

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12 Comments:

Anonymous Antonio Azuaga said...

Bueno, pues… ¡buenísimo! Esto lo dice todo (“todo” es poco, quiero decir “totalidad”): “Malbaratar es negar a los que han vivido y robar a los que han de nacer”. No he visto un diagnóstico más certero, más riguroso, más tristemente auténtico. No es un “dardo en la palabra”, como los de Lázaro, es un dardo en la verdad; tuyo, claro. ¡Y debería doler!

12 marzo, 2008  
Blogger Jesús Beades said...

Nunca te había leído una entrada tan cercana a la política española actual. Cita definitiva.

12 marzo, 2008  
Anonymous julio said...

Gracias, Antonio, pero el mérito es de Péguy.

13 marzo, 2008  
Anonymous julio said...

No es sólo la política de los políticos profesionales, Jesús, ni es sólo la de España y la de ahora. Creo que es más que política. Es el peligroso hábito de relativizarlo todo que los hombres de Occidente hemos adquirido de unos siglos a esta parte.

13 marzo, 2008  
Blogger AnaCó said...

Gracias Julio, una cita memorable.

13 marzo, 2008  
Blogger Jesús Beades said...

Sí, Julio, pero en ese peligroso hábito nos hemos formado, también en lo sentimental, en lo estético, y a ver quién es el gallito que renuncia a sí mismo, a lo que él es, para desandar lo andado. No hay camino de vuelta, sólo huida hacia delante. Esperemos que también allí, delante, en esa vertiginosa indefinición, esté también el Absoluto, misericorde, esperándonos.

14 marzo, 2008  
Anonymous julio said...

Gracias, Anacó.

14 marzo, 2008  
Anonymous julio said...

Ésa es nuestra esperanza, Jesús.

14 marzo, 2008  
Anonymous Anónimo said...

Acordar, tolerar, transigir, comprender, son verbos que definen el progreso de la humanidad. Por otra parte los valores inmutables de unos, considerados como armas arrojadizas contra otros, no hacen precisamente avanzar a la humanidad, sino que agitan vientos que llevan a la destrucción. Yo te recuerdo, Julio, hace tantos años en la Cervecería Alemana leyendo poemas sobre las costas de Garraf. Desde que cogiste el caballo y te pusiste la armadura, ¡cuánto tiempo ha pasado!

18 marzo, 2008  
Anonymous ana said...

Lo contrario de absoluto no es relativo, sino universal.La fuerza del sentido común capaz de conciliar a los hombres. Algo que siguió vivo hasta Kant y que sería hermoso poder recuperar.

20 marzo, 2008  
Anonymous julio said...

¡Cuántos recuerdos de aquellas tardes en la Cervecería Alemana! Teníamos quince, dieciséis años... Yo bebía café, fumaba Rumbo y os leía poemas muy malos. Si eres quien creo, tengo que decirte que los tuyos eran infinitamente mejores. Un abrazo fuerte.

20 marzo, 2008  
Anonymous julio said...

Creo, Ana, que ese sentido común sigue existiendo, pero a costa también de relativizarse.

20 marzo, 2008  

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