03 febrero 2008

terrestria sidera

Quienes, con amor y paciencia, cultivan, verán el fruto de su trabajo: “pingite tunc varios, terrestria sidera, flores” (Res rustica, X, 96). Esas flores son como los astros, como las estrellas de la tierra. ¿Lo había pensado ya Columela antes de escribir ese verso, mientras admiraba las flores de su finca, o fue el poema, su necesidad poética o simplemente rítmica, lo que le llevó a esas flores como estrellas?

Etiquetas: , ,

10 Comments:

Blogger Juan Antonio, el.profe said...

Las dos posibilidades me parecen válidas: a veces, un verso bueno te sugiere el resto del poema; la expresión memorable está, pues, en el origen y es la que te empuja a escribir. En otras ocasiones, un metro, una rima, te llevan al hallazgo, a la combinación precisa, a la imagen definitiva. Quien opta por renunciar al ritmo y a la rima, pierde esta segunda posibilidad.

03 febrero, 2008  
Blogger samsa777 said...

Es una pregunta sin respuesta, me temo...

03 febrero, 2008  
Blogger Juan Manuel Macías said...

Yo estoy con Francisco, no creo que haya respuesta. Soy de los que piensan, no obstante, que en poesía palabra y sentido son indisolubles. Así que esas flores como estrellas son (o deben ser sólo) el sonido de las palabras y su ritmo al entrelazarse. En todo caso, plantear una pregunta así ya es todo un poema.

03 febrero, 2008  
Anonymous Antonio Azuaga said...

“Sirve de modo que te avergüence dominar; domina de forma que te agrade servir”, no lo dice San Agustín para empresa como ésta, pero a mí me parece que viene al pelo. Quiero decir que lo que arranca el verso, ese algo exterior o interior que admira y provoca la necesidad de servirlo por medio de la palabra, es también “dominio” de ésta sobre aquello a cuyo servicio se pone. Sólo por nombrar las cosas del mundo (fue la primera tarea que se nos encomendó) se convierte su nombre en una nueva admiración y provocación. Será la ponderación agustiniana la que establezca la armonía: ni verso sirviendo a su objeto sin que le avergüence su dominio, ni dominio de aquél sobre éste que menosprecie su agradable servidumbre. El verdadero poeta, bien los sabes tú, Julio, conoce el fiel de la balanza y, cuando lo leemos, sentimos esa rara conmoción de la belleza.

04 febrero, 2008  
Blogger José María JURADO said...

La vacilación entre el sonido y el sentido de Valery, en este caso sin vacilación, por emanación o magnetismo de una palabra a otra.

Un abrazo.

04 febrero, 2008  
Anonymous julio said...

Es cierto, Juan Antonio: ¡cuántos hallazgos expresivos por culpa del metro y de la rima!

06 febrero, 2008  
Anonymous julio said...

No hay respuesta, Francisco y Juan Manuel. A mí, en cualquier caso, me gustaría más la primera posibilidad; es decir, que Columela haya buscado la forma de encajar en sus versos un previo "terrestria sidera".

06 febrero, 2008  
Anonymous julio said...

Antonio, volviendo a lo que dice Juan Antonio, pienso que, a la hora de escribir, esa balanza se desequilibra. Existe un riesgo. Es relativamente fácil ser poeta antes del poema; lo difícil es seguir siéndolo después.

06 febrero, 2008  
Anonymous julio said...

Lo cierto es, José María, que, si el sentido no aparece acompañado de su música propia y exclusiva, el poema no consigue ponerse en marcha.

06 febrero, 2008  
Blogger Juan Antonio, el.profe said...

Yo no diría -permítame, maestro- "cuántos hallazgos expresivos por culpa del metro y la rima", sino gracias al verso y la rima. Agradecido por tus referencias, Julio.

06 febrero, 2008  

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home