24 enero 2008

lázaro

Entre las interpretaciones de Juan 11, esta de Efrén el Sirio, tan directa, tan realista, tan concreta, que no contiene sólo una oculta y hermosa sinécdoque: “Devolvió la vida a Lázaro y murió en su lugar.” (Sobre el Diatessaron, 17,7)

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11 Comments:

Blogger Jesús Beades said...

La frase es buenísima. Somos Lázaro, o lo seremos.

25 enero, 2008  
Anonymous cb said...

Muchas gracias por la perla, Julio.
Y, sí, Jesús Beades, estoy contigo: somos Lázaro. Y ésta es la primera de las vidas que nos devuelve.
Ya lo dice Chesterton, que sabía de lo que hablaba: "Y todas estas cosas son para mí menos que el polvo/Pues mi nombre es Lázaro y estoy vivo."
Es del poema titulado THE CONVERT, que os dejo aquí:

After one moment when I bowed my head
And the whole world turned over and came upright,
And I came out where the old road shone white,
Walked the ways and heard what all men said,
Forests of tongues, like autumn leaves unshed,
Being not unlovable but strange and light;
Old riddles and new creeds, not in despite
But softly, as men smile about the dead.
The sages have a hundred maps to give
That trace their crawling cosmos like a tree,
They rattle reason out through many a sieve
That stores the sand and lets the gold go free:
And all these things are less than dust to me
Because my name is Lazarus and I live.

25 enero, 2008  
Anonymous Antonio Azuaga said...

Desde luego que es hermosa, tanto que da que pensar cómo es posible que sigamos inundando de lágrimas este valle. Será por lo que apuntabas el otro día.

25 enero, 2008  
Anonymous duda said...

Yo siempre me he preguntado por qué Lázaro se gana una primera resurrección, pero no una segunda, o un número indefinido de ellas.

Sí, ya sé que tiene una parte simbólica (algo así como "estaba perdido y volvió a la senda"), pero no me queda claro por qué ni él merece una segunda oportunidad ni nosotros somos dignos, aparentemente, de una sola.

26 enero, 2008  
Anonymous Antonio Azuaga said...

Yo creo que la resurrección de Lázaro no fue, propiamente, una resurrección, sino, permítaseme la frivolidad, una “reinserción en la vida”, algo así como un ejemplo para los tarugos animales racionales. Que, por cierto, no parece que nos haya servido de mucho. La resurrección, la de verdad, es otra cosa; fundamentalmente porque “lo es” a la Vida. Ni de ésta ni de aquélla tenemos la más remota idea. Ni falta que nos hace, porque, si la tuviéramos, ya habríamos buscado alguna manera de ridiculizarla o, en su defecto, de comercializarla.

26 enero, 2008  
Anonymous dudas2 said...

Sólo por polemizar un poquillo más: de acuerdo, Antonio, pero entonces, ¿dónde ponemos el límite a las metáforas, si los hechos no son tales, sino más bien meros (y bellos, no cabe duda) ejemplos?

27 enero, 2008  
Anonymous Antonio Azuaga said...

Con la venia, Julio.

Amigo dudas2, no tengo más remedio que recurrir a otra metáfora:

Supongamos un “ojo inteligente” al que hubiera de explicársele qué es una sinfonía. No habría más remedio que recurrir, por ejemplo, a una espectacular y dinámica combinación de colores y formas. Nuestro “ojo”, sin duda, nos entendería y admiraría en un primer momento, pero más tarde, como además de inteligente, o precisamente por serlo, sería también soberbio, acabaría por convencerse de que eso lo podía hacer él. Y lo conseguiría, sin duda: crearía unos maravillosos cuadros, nunca una sinfonía. Algo parecido le pasa a la razón humana, que anda con las combinaciones de las proteínas del ADN jugando a su particular divinización, con el único inconveniente de que también a sus “pinturas de la vida”, les faltará siempre el “sonido de la Vida”, para el que la razón, igual que el “ojo inteligente”, están incapacitados.

Los límites no están en la metáfora, sino en la razón, que, por cierto, no es más que otra metáfora convencional, como ya observó Nietzsche. Éste la ridiculizó y sustituyó, como sabemos, por la “voluntad de poder”. Yo estoy casi de acuerdo, pero en lugar de “voluntad de poder”, prefiero “voluntad de creer”, que es la fe, la fuerza, la que desplaza montañas, la “fuente de energía” de la cultura, como escribí hace poco en otra parte.

Los "hechos" son los que son, como la sinfonía y su correlativa y metafórica “combinación de colores y formas”, y el límite es la sordera congénita del “ojo espabilado”, al que, después de admirar, sólo le queda creer… Y esperar.

27 enero, 2008  
Anonymous dudas3 said...

De acuerdo contigo y con Levi-Strauss. Ergo, la palabra de Dios que leemos en las Escrituras es siempre, en realidad una metáfora de la verdadera Palabra. Algo así como la zarza ardiendo...
No sé por qué, sin embargo, algo se me escapa... un salto de lo infalible y perfecto de la Vida a lo contingente, imperfecto y humano de la vida... Supongo que es la fe...

27 enero, 2008  
Anonymous Antonio Azuaga said...

Escapar, lo que se dice escapar, a mí se me escapa casi todo… Y lo primero, esa provisional certidumbre de los saberes del hombre. ¡Menos mal que para enjugar las lágrimas del valle nos dejó el paño de la fe!

28 enero, 2008  
Anonymous Anónimo said...

Habitaban tierra de sombras y una luz les brilló.
De las lecturas en la Misa de ayer, Domingo:

"En otro tiempo el Señor humilló el país de Zabulón y el país de Neftali; ahora ensalzará el camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierra de sombras, y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor, y el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián". Isaías 8,23

"Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftali. Así se cumplió lo que habla dicho el profeta Isaías: «País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.» Entonces comenzó Jesús a predicar (...) Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo." Mateo 4,12

28 enero, 2008  
Anonymous julio said...

Gracias, Jesús. Gracias, Crista, por ese impresionante Lázaro vivo. Gracias, Anónimo. En cuanto a Dudas y Antonio, deciros que asistir a vuestro diálogo es todo un lujo.

28 enero, 2008  

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