30 agosto 2007

el sentido del orden

De por y para qué nace un poema, tal vez sepamos algo. Pero, ¿dónde y cuándo nace? ¿Qué es ese dónde en el que tiene lugar el cuándo? Siento que es un dónde moral, en el que se cruzan el desorden máximo, que no admite ni genera más desorden, y la anhelada geometría, que no soporta ni merece más esperas.

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27 agosto 2007

pascal, vous êtes malade

Cuando Voltaire, en sus Remarques sur les Pensées, no encuentra otro argumento mejor contra Pascal, le llama “enfermo”. Hasta tres veces, por desprecio o pereza, resuelve así el problema (“verdadero discurso de enfermo”, “Pascal, bien se ve que estáis enfermo”, “Pascal habla siempre como enfermo que quiere que el mundo entero sufra”). En otra ocasión, pregunta: “Mi gran hombre, ¿estáis loco?” Estas anotaciones son, como todas las cosas de Voltaire, eruditas, brillantes, juguetonas, muy lógicas y muy cínicas. Alaba el genio de Pascal, pero, a la vez, no deja vivo (o, al menos, eso cree él) ninguno de los pensées que somete a examen. Después de leerlas, saco la conclusión de que a Voltaire no le sobraba, precisamente, esprit de finesse, y digo para mí: “Pascal, mi bendito enfermo”.

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23 agosto 2007

a tale of two cities

En la ciudad del norte hay un hilo de oro
que ilumina los días de los hombres felices,
no mis días sombríos ni mis noches eternas.
En la ciudad del norte hay un patio pequeño
donde la luz y el orden, el amor y la dicha,
tejen con cada hilo una aurora de oro.
En la ciudad del sur hay un río de sangre
y una lenta carreta en la que va mi alma
con su carga sombría de interminables noches.
En la ciudad del sur hay una plaza inmensa,
la plaza del perdón, la plaza de la culpa,
y de su puro centro brota un río de sangre.

(c. 1993)

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18 agosto 2007

la salvación y el tiempo

Desde el punto de vista de la salvación, la acción posterior tiene siempre más peso que la acción anterior. Es lo que, al parecer, creemos. Hasta que llega el momento de la muerte, nada es irreparable. El arrepentimiento puede redimir una vida de pecado y la desesperación arruinar otra entregada al bien. Constatamos que el tiempo lo erosiona todo y, a la vez, le exigimos a nuestra alma que se perfeccione y sane a través de ese tiempo que todo lo enferma. Valoramos, pues, la excepción heroica y no condescendemos con la lógica de la degeneración. Si el mérito existe, sólo podemos encontrarlo a contracorriente. ¿Será verdaderamente así? Pienso en Tertuliano, antes campeón del bien y de la ortodoxia y, luego, obstinado hereje. ¿Qué peso tiene ese duradero antes dedicado al bien?

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08 agosto 2007

als ich can

Para poner de manera figurada ese Als Ich Can de Van Eyck, ese como puedo, al acabar un poema o cualquier otro trabajo, tendría que responder afirmativamente a la pregunta "¿He hecho absolutamente todo lo que podía hacer, todo lo que estaba en mi mano?" Parafraseando a Píndaro, se trata de reclamar el máximo esfuerzo a nuestra alma, de agotar todas las posibilidades, pero sin aspirar por ello a la gloria, a la fama, a la inmortalidad; es decir, sin interferencias del orgullo. Se trata de estar a la altura de los dones recibidos y de no emplear subterfugios con uno mismo, ni siquiera los subterfugios de las buenas o de las sublimes intenciones. Sólo cuando, en conciencia, pueda poner Als Ich Can, me sentiré autorizado a poner Laus Deo.

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02 agosto 2007

torres en julio

Tarde de verano en Madrid. De repente, las torres, las inesperadas torres. Sólo son torres si son inesperadas, si aparecen de repente, sin que las busque. Y sólo son torres si las veo a lo lejos. No hay una imagen de la torre perfecta, sólo el deseo de que aparezca, de que esté en algún sitio, de encontrarla alguna vez, repentina y a lo lejos. Para quienes las construyen y viven en ellas, las torres son la minuciosa perspectiva y la última defensa, los sentidos activos y la ciega coraza, el mundo dominado y el vértigo vencido. A muchos les resultan indiferentes. Otros las asedian. Para mí son el vértigo invertido y el asombro, la renuncia al vértigo y la derrota.

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