20 noviembre 2007

la verdad y la paz

“La paix, la paix enfin, que l'on trouble, et qu'on aime,
est préférable encore à la vérité même.”

Éste es el último ripio de los más de doscientos que contiene el poema La religion naturelle. Con razón decía Baudelaire que su autor, Voltaire, era un perezoso. Lógicamente, me ha venido a la memoria aquello de Unamuno, que expresa todo lo contrario: “Primero la verdad que la paz”, y me he preguntado por qué aparecen tan a menudo relacionadas, cuando no tienen nada que ver; por qué hay que elegir entre una y otra, cuando la verdad, si lo es de verdad, sobrevive a la guerra y a la paz; cuando la paz, que es paz si es imperturbable, no puede ser perturbada ni por la verdad; por qué se insinúa, en resumidas cuentas, que la guerra puede ser la verdad.

Etiquetas: , ,

11 Comments:

Blogger Counter-Revolutionary said...

Porque la verdad no es la guerra, pero sí puede ser motivo de escándalo. Y porque, a veces, no hay que aceptar una supuesta paz que se base en la mentira, que no sería paz, sino, a lo sumo, pacificación. Lo que usted dice es muy cierto, pero no dejar claro que lo que dice Unamuno también es muy cierto puede tener consecuencias desastrosas.

20 noviembre, 2007  
Anonymous Antonio Azuaga said...

¿Ves tú como eres un inagotable inquietador del alma? Ensayemos dos respuestas a tus siempre inquietantes preguntas:

“Yo soy el camino, la verdad y la vida” (S. Juan 14, 6).

“No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada”… (S. Mateo 10, 34. 11,1)

¿Será por eso que “paz” y “verdad” andan tan tristemente dislocadas? (que el comentario termine en pregunta es una venganza por tu “crueldad” interrogante).

Un abrazo.

20 noviembre, 2007  
Blogger Juan Ignacio said...

El fuego que vino Él a traer sobre la tierra, esa es quizás la guerra.

Unos miembros de la familia que se levantan contra otros, quizás eso sea la guerra.

El escándalo y la persecusión de la que nos habló el domingo pasado, esa es quizás la guerra (la hubo, la hay y la habrá).

Si somos testigos "verdaderos" conoceremos esa "guerra".

Lo prodigioso es que, sin conducirnos nuestra fe a un pacifismo mal entendido, es en la derrota en donde podemos triunfar. Como decía von Balthasar:

Ningún luchador es tan divino como aquél que puede aprestarse a vencer mediante la derrota. En el momento en que recibe la herida mortal, su adversario cae definitivamente herido a tierra. Pues él ataca al amor y resulta afectado por el amor. Y mientras el amor se deja atacar, demuestra lo que había que demostrar: que precisamente es el amor.("El corazón del mundo")

21 noviembre, 2007  
Blogger samsa777 said...

Seguramente porque la guerra y la revuelta necesitan pulir la ficción de una verdad absoluta para justificarse. Y pocas ficciones están más alejadas de la verdad que estas.

21 noviembre, 2007  
Blogger irichc said...

Admirable reflexión. Espero volver por aquí pronto.

21 noviembre, 2007  
Anonymous Boscán said...

Porque no hay una verdad, sino muchas, y por tanto LA verdad nunca puede ser pacífica. Ni siquiera de la guerra nace la verdad, mal que le pese a los presocráticos y a Hegel: en la guerra se impone una verdad, solo la más fuerte. Citar los Evangelios es acogerse a una verdad, solo una de las posibles. Es curioso que Voltaire y Unamuno hablen también de esa verdad monolítica. No hay sino grados de verdad y grados de paz. Buscar la verdad total sólo puede llevar a eso que el gran inquisidor de Verdi llamaba "la pace dil sepolcro".

21 noviembre, 2007  
Blogger José María JURADO said...

Siempre que se habla de verdad, la verdad que me viene es la de Keats:

"Beauty is truth, truth beauty, - that is all
Ye know on earth, and all ye need to know."

Por lo de más la contraposición verdad y paz, suele esconder la apelación a falsas "paces" que requieren de la mentira aceptada como un mal menor, cuando el mal es mal y sin tamaño.

21 noviembre, 2007  
Anonymous Antonio Azuaga said...

Podría estar de acuerdo con el principio, Boscán, pero no con el final. No es posible concluir gradaciones de nada si, realmente, no se está pensando en un absoluto que es su referencia. Hasta en física hay un cero térmico que nos permite decir cuánto nos alejamos de él. Para ser consecuente en este caso, es preferible Nietzsche: hay muchas verdades, por lo tanto no hay ninguna verdad. Y si no hay ninguna verdad, sólo hay contraposición de pequeñas convicciones, como en el fondo dices, de enanas perspectivas que se enfrentan en la guerra para imponerse unas a otras. El resultado es la guerra-paz del más fuerte, algo, como sabes, ya inventado por un montón de seres que deambulan por la naturaleza sin necesidad de hablar, ni de la verdad, ni de la paz, ni de nada.
Yo no sé si la verdad es el cero térmico de que nos alejamos o el eje de aproximación asintótica, de tangencia imposible, de las hipérbolas. De lo que estoy seguro es de que establecer grados, de acercamiento o no, es pensar un eje fijo, es creer una verdad más verdad que otras. Es muy difícil coordinar razón y perspectivismo. Ortega lo intenta, con resultado dudoso. Nietzsche, más consecuente, empaqueta la racionalidad y se queda con la “voluntad de poder” y la “divinización” del superhombre, que es una forma sutil de establecer otro absoluto. Nihil novum…

22 noviembre, 2007  
Anonymous Boscán said...

Tienes mucha razón, Antonio, mi argumento era contradictorio: si no hay una verdad absoluta, no puede haber gradaciones de la verdad. A lo mejor me ha traicionado algo que se escapa a la irrefutable lógica del perspectivismo, y que es el ahhelo de la verdad: suponer que sí hay la-verdad (el cero de la escala), pero una verdad que los seres humanos jamás podremos ni conocer ni rebatir con certeza. Al fin de al cabo, nos movemos en el blog de un poeta...

22 noviembre, 2007  
Blogger AFD said...

"cuando la paz, que es paz si es imperturbable, no puede ser perturbada ni por la verdad"

Y por eso, aunque, Cristo es el camino, la verdad y la vida,

rezamos "Agnus Dei qui tollis peccata mundi,
dona nobis pacem".

¿Cuál esa paz por la que rezamos? ¿Quizás la que viene después del camino y la verdad, o sea, la vida?

Saludos

23 noviembre, 2007  
Anonymous CB said...

Unos versos volterianos que me parecen muy en línea con esto otro: «los fundamentalismos monoteístas o religiosos siembran fronteras entre los ciudadanos, mientras que la laicidad es el espacio de integración...»
Muy en el espíritu del siglo de la Ilustración, que más que la época de las luces y la razón (como si no lo hubieran sido las anteriores y la razón acabara de llegar a la tierra), es la época del Contrato con mayúsculas. Sólo vale lo que se fundamenta en el libre arbitrio y el acuerdo entre los hombres, libres por fin de ataduras y creencias (o sea: como ellos, tan asépticos y desprejuiciados...).
La verdad no es que se oponga a la paz (no hay paz sin justicia, y justicia y verdad van de la mano), es que desde esa mentalidad incordia. La verdad es un estorbo porque no procede de la voluntad, ni está sujeta a acuerdo, ni se sabe qué hacer con ella. Afortunadamente es terca y sobrevive.

24 noviembre, 2007  

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home