08 noviembre 2007

el sentido del después

La historia, esa confusión. Imposible no sentirla y, a la vez, no ver que se nos escapa, que casi todo en ella se nos escapa, igual que cuando tratamos de evocar la voz y los gestos de las personas que amamos. Todo en ella es para nosotros, pero nosotros no lo queremos todo. Aun así, escuchamos el relato que contradice nuestra pasión, igual que aceptamos oír lo que nunca quisiéramos haber oído de las personas que amamos. Será porque el amor irrumpió en ella en un momento preciso y para siempre; el amor y el sentido del dolor. Será por ce besoin sourd d’être plus malhereux.

Etiquetas: , ,

13 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Me atrevo a escribirle aprovechando que todavía no hay comentarios y asi podré desentonar un poco menos. Sobrevivo, a miles y miles de km de usted, como profesor de historia en el nivel secundario, y esa frase, "la historia, esa confusión" me ha conmovido. En medio de este paisaje tropical, al que hace años me acostumbre e incluso hoy lo veo austero, explico a mis alumnos que la historia "es un relato que intenta, y nunca lo logra, ser una explicación". A partir de hoy añadire "y nos deja confundidos y por ello lo necesitamos". Muchas gracias Don Julio.

08 noviembre, 2007  
Anonymous Antonio Azuaga said...

Confieso que he sentido un escalofrío. Cuando la autenticidad habla, sentimos emoción; cuando, además, lo hace hermosamente, la emoción se sale del alma y se convierte en agitación periférica, en conmoción del cuerpo. La veracidad, entonces, no es sólo una verdad vivida, es también una belleza generosamente regalada. La correlación “amor-sentido del dolor” lleva a ese extremo, porque evoca el sentido del deber del primero, porque sólo sabemos que amamos cuando nos nace ese doloroso sentido… Y el cierre, Julio, ¿es un vínculo?, ¿es un cruce necesario?, ¿es un azar?... Supongo que sabes por qué lo digo.

08 noviembre, 2007  
Anonymous Néstor said...

Hermoso y sorprendente que solo seamos verdaderamente dueños del pasado, que el después no obedezca nuestros deseos y que -por eso- seamos coleccionistas de historias confusas y, en ocasiones, ajenas.

10 noviembre, 2007  
Blogger Rocío Arana said...

Siempre escuchamos lo que no queremos oír... ay, cómo duele. Y no precisamente de manera poética. Y a veces somos tan cobardes que preferimos no arriesgar para no escucharlo. Nos quedamos con el ciento volando, siempre en la orilla, nunca en el mar...

10 noviembre, 2007  
Anonymous cb said...

"...ce besoin sourd d’être plus malhereux", que rima con " ce besoin sourd d’être amoureux".

Me alegra comprobar que A.Azuaga, aunque nos haya privado de su opinión respecto de la geometría y el misterio, no estaba enfermo de gripe ni ausente, sino sólo apartado como ya dijo el poeta: Puedo estar apartado, mas no ausente.

10 noviembre, 2007  
Anonymous Antonio Azuaga said...

Con el permiso de Julio, y por alusiones:

“…y en soledad, no solo…”, Crista:
El misterio es una cosa que vi en los ojos de una niña que no sabe, a Dios gracias, que su madre murió en un accidente de coche por culpa de un energúmeno habitual. La geometría es un encanto para pre-platónicos, que son los que no pasan del pórtico de la Academia e ignoran, como el propio Platón quizá, que el Bien es otra cosa. Y la poesía serán los ojos de esa niña cuando el corazón les haga saber lo que pasó y ella lo escriba en un cuaderno de Matemáticas mientras alguien le cuenta, en una aburridísima clase, que el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos. La mezcla puede ser bella si manda el corazón; en caso contrario, no hay quien lo aguante. Y, si hay que elegir, prefiero el gobierno de aquél al vano ejercicio de la técnica, prefiero la redacción triste y torpe de la niña al poema “perfecto” de un diletante. Pero, como todo esto ya lo sabe Julio, me abstuve de entrar en innecesarias intervenciones.
Perdón por haberme salido de esta bella entrada.

10 noviembre, 2007  
Anonymous CB said...

Muchas gracias, Antonio. Con razón lamentaba que te hubieras saltado la entrada anterior. Siento si me puse pesada insistiendo, pero, después de leerte, me alegro. Seguro que Julio, aunque te conozca más que nosotros y sepa cómo piensas, se alegra de poderlo compartir, aunque te salgas de esta bella entrada. Como tan bien dices, "la mezcla puede ser bella si manda el corazón".
No sé si hablas de un caso real o imaginario, pero no podría estar mejor expresado: Ahí esta el misterio, y su conversión en poesía, y esa geometría, superior a la de Pitágoras, que es la geometría del corazón: el que "hace saber", el que "mezcla", el que ordena. Quizá, frente al orden de la sola razón, que separa y clasifica y paraliza, hay otro orden del corazón, que integra, y reconcilia, y que hace crecer.
Yo también prefiero mil veces esa redacción triste y torpe a los malabarismos técnicos.
Muchas gracias otra vez.

11 noviembre, 2007  
Anonymous julio said...

Muchas gracias, Anónimo. Le aseguro que su comentario no habría desentonado en ningún caso. Aparte de conmoverme también con sus palabras, suscribo plenamente ese añadido final.

12 noviembre, 2007  
Anonymous julio said...

Como tantas otras veces, lo dices mucho mejor que yo, Antonio. En cuanto al diálogo con Crista sobre misterio y geometría, gracias a los dos por vuestras generosas argumentaciones. Lo que no acabo de descifrar es el sentido de las preguntas de tu primer comentario. ¡Tiempos enigmáticos!

12 noviembre, 2007  
Anonymous julio said...

Casi siempre ajenas, Néstor, aunque en todas hay algo que se refiere a nosotros.

12 noviembre, 2007  
Anonymous julio said...

Quizá hoy, Rocío, nos duela de manera no poética, pero eso que no queremos oír, de un modo u otro, aparecerá en el poema futuro.

12 noviembre, 2007  
Anonymous julio said...

Crista, más allá de las coincidencias fonéticas, esas palabras riman siempre.

12 noviembre, 2007  
Anonymous Antonio Azuaga said...

Está bien, Julio, leeré en los “tiempos enigmáticos”.
Dos notas para Crista. La primera, que no te pusiste “pesada”, sino que me halagaste con generoso exceso, además quería demostrar que no estaba "malito". La segunda, que el caso de la niña es, por desgracia, real: es la nieta de un vecino de mi casa; tiene unos tres años y la madre no llegó a cumplir treinta. Ya me he referido a ella en otra parte.

12 noviembre, 2007  

Publicar un comentario en la entrada

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home