24 octubre 2007

hortus conclusus

El jardín rodeado de altos muros, que no puede verse desde afuera, es una solución de compromiso. Equivocada, como toda solución y como los compromisos que ocultan la derrota. Equivocada, como toda rendición. El afuera que no puede verse desde el jardín excluye la mirada, pero tendríamos que tapar nuestros oídos para que no nos llegara su eco, para que ese afuera no existiese. Tendríamos también que oponer al desorden exterior un laberinto de piedra, no una ordenada sucesión de parterres. Tendríamos que escuchar sólo el eco del pozo insondable, el eco del agua en el fondo o el eco del insondable fondo seco.

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22 Comments:

Blogger Rocío Arana said...

Un laberinto de piedra... mmm...

24 octubre, 2007  
Blogger Juan Manuel Macías said...

Precioso texto, Julio. Gracias. Yo también creo que toda rendición es equivocada. O, al menos, tan vulgar como la victoria. La derrota es más noble, nos hace humanos.

25 octubre, 2007  
Anonymous Antonio Azuaga said...

Hermoso el texto, recta la reflexión. Pero… ¿quién puede resistirse a la tentación del “beatus ille”?, ¿quién a su “equivocada rendición”?... ¿Quién no se ve, en tantísimas ocasiones, muy cerca de este Fray Luis?:

“Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al Cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.”

¿Quién?...

25 octubre, 2007  
Anonymous Diario De Un Pasado said...

Una manera de poner en práctica "ojos que no ven, corazón que no siente".
Sin embargo también se puede ver con los ojos del alma. En este caso, estoy segura de que el de fuera, imagina ese jardín más hermoso aún de lo que es.
Muy bello el texto.

Saludos

25 octubre, 2007  
Blogger samsa777 said...

Desasosiego y hermosura.

25 octubre, 2007  
Blogger Counter-Revolutionary said...

Esa metáfora nos sirve para la vida social. Esa imposibilidad o vanidad de construirnos pequeños mundos, que nos personalicen y nos alejen de la vulgaridad, mientras que no dejamos de estar sometidos a una lógica destructiva, de carácter omnipresente, envolvente.

26 octubre, 2007  
Anonymous alfredo rodriguez said...

Sin duda, toda rendición es equivocada. La vida de Poeta ha de ser una constante perseverancia en la Derrota. Y la historia que la escriban los vencedores...Ilusos. Ya lo decía Schopenhauer, la Historia no es más que el relato del larguísimo, pesado y deshilvanado sueño de la Humanidad dando trompicones.

26 octubre, 2007  
Anonymous toi said...

no words
only to enjoy your words

26 octubre, 2007  
Anonymous Néstor said...

Pero al final queda el recuerdo de ese eco del afuera, que atrona más que el real, que nos recuerda que existió y que no ha dejado de existir.

27 octubre, 2007  
Blogger José María JURADO said...

Y un jardín, si no es cerrado, ¿no es selva donde extraviarse? Y un jardín, si no es abierto ¿no es el imperio del gigante egoísta del cuento de Wilde?

29 octubre, 2007  
Anonymous lamina said...

Nuestro muro es inútil. El "afuera" siempre nos llama. Nosotros siempre iremos.

29 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

De piedra y con techo, Rocío.

30 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

De la derrota se aprende, Juan Manuel, pero sólo si antes luchamos por la victoria; es decir, si no vamos derrotados al combate.

30 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

Es una tentación, Antonio, y una solución, pero no tan radical como parece. No es un todo o nada.

30 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

Bienvenida, Diario de un pasado. La imaginación de quien está afuera ennoblece sin duda el amurallado jardín.

30 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

Gracias, Francisco.

30 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

En la vida social, sólo podemos hacer proyectos de retirada, José Luis, o falsas retiradas. Y todas tienen algo de hipócrita o de cómico.

30 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

Pero esos trompicones, Alfredo, quisieron ser pasos. No hay que perseverar en la derrota; hay que perseverar en el combate, sea cual sea el resultado.

30 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

Gracias, Toi.

30 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

Siempre queda ese eco, Néstor. El hortus conclusus tiene más de huída que de victoria.

30 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

Así es, José María.

30 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

Imposible "salir del afuera", Lámina. No volveríamos, porque nunca habríamos salido de él.

30 octubre, 2007  

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