13 octubre 2007

agua viva

Ya que vuelves a San Agustín, vuelve a Milán. Sube las escaleras del Duomo y recuerda que fue bautizado justo allí, debajo de ellas, en San Giovanni alle Fonti, el baptisterio ambrosiano de la Basilica Maior. No era agua estancada. Era un río incesante. Era agua viva. Luego, ya puedes vagar por las calles, empujado por la ansiedad, como es tu costumbre. Quizá acabes, como tantas veces, en el atrio de Sant’Ambrogio, la Basilica Martyrum, y, como tantas veces, cuando te decidas a entrar, ya estarán saliendo de misa.

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18 Comments:

Anonymous alfredo rodriguez said...

Supongo, Julio, que esto quizá forme parte de un diario que tengas escrito o sigas escribiendo o que quizá tengas en mente escribir. Sí, ya sé, una vez me dijiste que nunca publicarías un libro de diarios o de memorias, pero yo sigo pensando que sería fascinante que ese libro existiera. Tienes tantas cosas dentro con las que los demás podríamos aprender y disfrutar... que es casi "injusto" que no quieras que vean la luz.

13 octubre, 2007  
Anonymous Antonio Azuaga said...

No sé quién se va a Milán. No sé si es el alma la que se te va, por libre, a Milán. No sé si eres tú, entero y sólido, el que se va a Milán… En cualquier caso, entrar tarde en la ceremonia no es llegar tarde a Dios. Porque no es un “agua estancada”. Porque es un “río incesante”. Porque es… “agua viva”.

13 octubre, 2007  
Blogger grande said...

Grande.

13 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

No forma parte de un diario, Alfredo, porque, como te dije, no lo ha habido ni lo habrá. Tampoco habrá libro de memorias. Para sentirme bien en esos géneros, tendría que ser escritor, y no lo soy. Pero no me guardo nada, de verdad.

14 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

Entero y sólido, no, Antonio. El alma, que tiene esas cosas.

14 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

No, Grande.

14 octubre, 2007  
Blogger grande said...

Me refería a "grande" en el sentido italiano del término: bello, bien escrito, evocador.

14 octubre, 2007  
Blogger Rocío Arana said...

Nunca he estado en Milán, pero sí en Roma... el agua es mi elemento, y Viva mejor aún...

14 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

Yo sólo negaba eso mismo que dices; pero, gracias, Grande.

14 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

Te gustaría Milán, Rocío. Tiene alma.

14 octubre, 2007  
Blogger samsa777 said...

Sí que tiene alma. No sabes con cuánto cariño recuerdo aquellos días.

14 octubre, 2007  
Anonymous Néstor said...

Sea lo que sea -diário, experiencia personal o recomendación para naúfragos- es un placer leerlo.
Como siempre.

15 octubre, 2007  
Blogger Meaulnes said...

Julio,

¿esta semana era tu recital en Sevilla? ¿Podrías decirme fecha, hora y sitio? Gracias.

15 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

No estuvieron nada mal, Francisco.

15 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

Gracias, Néstor.

15 octubre, 2007  
Anonymous julio said...

Meaulnes, leo con Miguel d'Ors el viernes 19 a las 19.30 (Paraninfo de la Universidad de Sevilla).

15 octubre, 2007  
Blogger Meaulnes said...

Gracias Julio. Vaya pareja para un recital. Como si recitaran Eliot y Pound, Cavalcanti y Dante, Homero y Hesíodo.

Allí estaré.

16 octubre, 2007  
Anonymous CB said...

Allí, en Milán o en cualquier otro lugar del mundo, traspasando el atrio, "cuando se deciden a entrar", está el agua que buscan los que vagan por las calles empujados por la ansiedadad.

Con qué belleza lo dice Fray Luis en Los Nombres de Cristo, en las páginas sobre el nombre de "Pastor" (para mí entre las mejores, más emocionadas y con menos rastro de amargura de todo Fray Luis):

"...Conforme a lo cual es también lo que Isaías profetiza de las ovejas de este Pastor, cuando dice: «Sobre los caminos serán apacentados, y en todos los llanos, pastos para ellos; no tendrán hambre ni sed, ni las fatigará el bochorno ni el sol. Porque el piadoso de ellos los rige y los lleva a las fuentes del agua.» ...
Y también el Sabio miró a esto a do dice que «la ley de la sabiduría es fuente de vida.» Adonde, como parece, juntó la ley y la fuente; ... Y así, Cristo nos pone leyes que nos guíen sin error a aquello verdadero que nuestro deseo apetece.
De manera que sus leyes dan vida, y lo que nos manda es nuestro puro sustento y apaciéntanos con salud y con deleite y con honra y descanso, con esas mismas reglas que nos pone con que vivamos.
... Que es también la causa de aquella querella contra nosotros suya, tan justa y tan sentida, que pone por Jeremías, diciendo: «Dejáronme a Mí, fuente de agua viva, y caváronse cisternas quebradas, en que el agua no para.» Porque, guiándonos Él al verdadero pasto y al bien, escogemos nosotros por nuestras manos lo que nos lleva a la muerte. Y siendo fuente Él, buscamos nosotros pozos; y siendo manantial su corriente, escogemos cisternas rotas, adonde el agua no se detiene. ... así lo que nosotros por nuestro error escogemos, y los caminos que seguimos guiados de nuestros antojos, no se pueden nombrar mejor que como el Profeta los nombra.
Lo primero, cisternas cavadas en tierra con increíble trabajo nuestro, esto es, bienes buscados entre la vileza del polvo con diligencia infinita.
... Y lo segundo, nombra las cisternas secas y rotas, grandes en apariencia y que convidan así a los que de lejos las ven, y les prometen agua que satisfaga a su sed; mas en la verdad son hoyos hondos y oscuros, y yermos de aquel mismo bien que prometen.

16 octubre, 2007  

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