23 agosto 2007

a tale of two cities

En la ciudad del norte hay un hilo de oro
que ilumina los días de los hombres felices,
no mis días sombríos ni mis noches eternas.
En la ciudad del norte hay un patio pequeño
donde la luz y el orden, el amor y la dicha,
tejen con cada hilo una aurora de oro.
En la ciudad del sur hay un río de sangre
y una lenta carreta en la que va mi alma
con su carga sombría de interminables noches.
En la ciudad del sur hay una plaza inmensa,
la plaza del perdón, la plaza de la culpa,
y de su puro centro brota un río de sangre.

(c. 1993)

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24 Comments:

Anonymous alfredo rodriguez said...

No sé porqué cuando leo tus poemas siento como una especie de ahogo, de turbación. Debe ser ese arte puro y triste que se adueña de ellos, y que me hace sentir la íntima y profunda emoción de la poesía. Hoy, que tal y como está el "mundillo poético", con su inmensa estela de vulgaridades, un paso más y habremos terminado con la poesía, afortunadamente aún nos quedan poetas como tú, cuyos versos ejercen esa misteriosa atracción más próxima a los sentidos que al cerebro.

23 agosto, 2007  
Blogger AFD said...

Gracias por este blog, dónde primero presentas tu arte menor y ahora estos alejandrinos, ejemplares por cierto. La semana pasada me decía, hay algo que como que no termina de encajar en los alejandrinos (como en los dodecasílabos); pensaba "de qué sirven, por qué no escribir mejor heptasílabos. Entiendo los sonetos en alejandrinos, pero por lo demás, son superfluos..." El caso es que me acabas de demostrar cómo esa sensación desencajada de los alejandrinos puede usarse expresivamente, para suscitar la sensación desencajada de las dos ciudades.
Gracias.

24 agosto, 2007  
Anonymous julio said...

Ciertamente, Alfredo R., éste es un poema triste. Lo escribí poco después de leer la novela de Dickens (de ella viene ese "hilo de oro") y lo he puesto aquí porque esa historia de las dos ciudades dice mucho sobre el tema de la entrada anterior.

24 agosto, 2007  
Anonymous julio said...

Alfredo (afd), opino lo mismo que tú. El alejandrino, muchas veces y en el fondo, sólo es apariencia tipográfica. Creo que éstos son los únicos que he escrito en toda mi vida y, si te soy sincero, ayer, cuando los puse aquí, estuve a punto de convertirlos en heptasílabos.

24 agosto, 2007  
Blogger Juan Manuel Macías said...

Un precioso y redondo poema, Julio. Gracias. Estoy de acuerdo con Afd, en que los alejandrinos enfatizan el sentido dual del poema (sentido que, a un nivel más alto, también está cerrado magistralmente). De todas formas, creo que estos alejandrinos tienen una entidad clara, con su ritmo prácticamente trocaico, apenas pronunciando la cesura. A mí me resulta un verso muy apropiado para traducir, por ejemplo, los dísticos elegíacos, aunque rítmicamente no tengan nada que ver, claro.

24 agosto, 2007  
Blogger Juan Manuel Macías said...

Me corrijo: quise decir anapéstico, no trocaico.

24 agosto, 2007  
Blogger Meaulnes said...

Es la primera vez que participo aunque hace meses que sigo tu blog. Soy lector entusiasmado de tu poesía. Descubierta en alguna antología hace años, ha sido éste cuando te estoy leyendo con más intensidad, sobre todo tu último poemario.

Sobre este poema, la ciudad del Norte me evoca la Esqueria homérica, no sé, esas horas felices que tejen alfombras de oro. Bueno, se nota que estoy releyendo la Odisea. Gracias por tu poesía. Y por tu blog.

24 agosto, 2007  
Anonymous Antonio Azuaga said...

“…y lo he puesto aquí porque esa historia de las dos ciudades dice mucho sobre el tema de la entrada anterior.”

Pues es un buen proceder; como hace Ortega para saber “qué es filosofía”, como los israelitas y las murallas de Jericó: asediar con la palabra desde distintas vertientes el mismo problema y entonar con las trompetas del “séptimo día” un espléndido poema. Ante él se derrumba la fortaleza. ¡Enhorabuena!

24 agosto, 2007  
Anonymous julio said...

Gracias, Juan Manuel. ¿Has utilizado ya los alejandrinos para traducir dísticos elegíacos? A mí me gusta la solución que das a los hexámetros en tu "Odisea", pasándolos a ese doble octosílabo. Supone recuperar, de alguna forma, nuestro verso tradicionalmente épico, y el resultado es muy bueno. Los alejandrinos para la pareja hexámetro-pentámetro ofrecen, seguro, la posibilidad de ajustarse, verso a verso y sin forzar la sintaxis, al contenido del original, lo que no es poco.

24 agosto, 2007  
Anonymous julio said...

Gracias a ti, Meaulnes, por tus generosas palabras y por visitar este blog. Bienvenido.

24 agosto, 2007  
Anonymous julio said...

De eso se trata, Antonio, de Jericó; aunque hay fortalezas inexpugnables. Me acordé de Sidney Carton y de su hermoso sacrificio, que le sirvió (tal vez) para redimir una vida entregada al desorden; y, luego, de estos viejos alejandrinos, que quisieron ser un eco de su generosa alma, imaginada por Dickens e intensamente real.

24 agosto, 2007  
Blogger AFD said...

Juan Manuel, seguramente tú harías buenísimas traducciones del griego dándoles un ritmo estable a los alejandrinos, como lo hiciste en los octosílabos dobles de tu Odisea.. Ese ritmo que empujó a Trapiello a imitarte en un poema. Seguramente me empujarás a mí a sentirme griego escribiendo alejandrinos si nos convidas a unos alejandrinos tan hipnóticos como tu Odisea, pero mientras tanto, los alejandrinos polirrítmicos me incomodan. Claro, que esa incomodidad se puede usar con provecho, como en el poema de Julio...

24 agosto, 2007  
Blogger Juan Manuel Macías said...

Tengo algunos experimentos dispersos, sobre todo con Ovidio. Aunque me gustaría limarlos un poco. Es curioso: el hexámetro en Homero me lleva al pie de romance. Sin embargo, uno piensa en Virgilio y no ve más que endecasílabos (supongo que es inevitable la cercanía con Dante). Es hermosísima la traducción de la Eneida en endecasílabos del jesuita Aurelio Espinosa Pólit (creo que le llevó toda la vida), editada en Cátedra.

Por otra parte, es interesantísimo lo que comentas sobre el alejandrino y la tipografía. Esto nos llevaría a una pregunta apasionante (a mi juicio): ¿qué es el verso (a parte, claro, de una convención tipográfica muy de última hora)? Yo me atrevería a responder (con riesgo de darme un batacazo) que es un acto de fe conjunto entre poeta y auditorio. El poeta propone un ritmo y el auditorio lo acepta.

24 agosto, 2007  
Anonymous Anton said...

De acuerdo con Juan Manuel Macías en que la Eneida de Espinosa Pólit es espléndida. Con todo, hay quien no gusta de leer a Virgilio en endecasílabos. Otras dos traducciones modélicas, a mi juicio. La Farsalia en versión de Mariano Roldán, editada por la Univeridad de Córdoba, y las Odas de Horacio según Alejandro Bekes, en Losada.
Enhorabuena, Julio, por tus propios versos.
Un saludo.

24 agosto, 2007  
Blogger Juan Manuel Macías said...

Afd, estoy de acuerdo contigo, y consentirás en que esta cuestión de alejandrinos nos conduce sin remedio al habitual litigio entre poesía y versificación. Un gran poeta, un poeta de verdad, como Julio, dominará el verso a su antojo y le hará decir lo que quiera. Por eso este poema nos causa tanto placer. Por contra, un versificador sólo podrá decir lo que la preceptiva ordena y manda. Me suelen agradar los alejandrinos del tipo "la princesa está triste, ¿qué tendrá la princesa?", pero también los alejandrinos "arrítmicos" de Neruda (cuando le salen bien).

25 agosto, 2007  
Blogger Rocío Arana said...

De nuevo poemas para despertar la tristeza y la alegría rara... gracias! La herida se abre, el pozo provoca sed, el cielo quema cuando leo tus poemas.

25 agosto, 2007  
Anonymous alfredo rodriguez said...

Totalmente de acuerdo con Rocío. Creo que hablamos el mismo idioma... Maravillosas sus palabras. Está claro que detrás de esas palabras hay otro poeta de verdad. "La herida se abre, el pozo provoca sed, el cielo quema cuando leo tus poemas" Sensacional, si señora...

26 agosto, 2007  
Blogger Rocío Arana said...

Gracias, alfredo...

27 agosto, 2007  
Anonymous julio said...

Muchas gracias, Anton. Coincido contigo y con Juan Manuel: la "Eneida" de Aurelio Espinosa Pólit es una maravilla. La "Farsalia" de Mariano Roldán, de la que sólo he leído los primeros libros, me parece muy buena. No conozco, sin embargo, la traducción de Bekes de las "Odas" de Horacio; pero, vistas las coincidencias, seguro que también me gustaría.

27 agosto, 2007  
Anonymous julio said...

Hay algo de eso, Juan Manuel. Al hilo, me pregunto otra cosa: ¿por qué el verso libre adopta también las líneas? En el fondo, está usurpando lo que niega.

27 agosto, 2007  
Anonymous julio said...

¡Qué generosa eres, Rocío! ¡Y qué bien expresas tu generosidad! Muchísimas gracias.

27 agosto, 2007  
Blogger AFD said...

La princesa tiene un alejandrino armónico, Juan Manuel. Y Julio tiene el Als ich can de un poeta que nunca escribe alejandrinos pero cuando los escribe los escribe como poeta.
A veces un buen versificador, como Kipling, causa más placer, que un buen poeta negándose a versificar...
Un abrazo.

27 agosto, 2007  
Anonymous Pascual de Blanes said...

Julio, qué buen poema; yo lo terminaría jugando con el concepto del perdón y de la duda, en el penúltimo verso.

llamada de la culpa, pero que es del perdón/ y de su puro...

Además, separaría los versos correspondientes al norte

y al sur.


Un abrazo y hasta pronto,

19 septiembre, 2007  
Anonymous julio said...

Gracias, Pascual de Blanes. Separar me cuesta mucho. Bueno, creo que nunca he separado. Un abrazo.

19 septiembre, 2007  

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