27 agosto 2007

pascal, vous êtes malade

Cuando Voltaire, en sus Remarques sur les Pensées, no encuentra otro argumento mejor contra Pascal, le llama “enfermo”. Hasta tres veces, por desprecio o pereza, resuelve así el problema (“verdadero discurso de enfermo”, “Pascal, bien se ve que estáis enfermo”, “Pascal habla siempre como enfermo que quiere que el mundo entero sufra”). En otra ocasión, pregunta: “Mi gran hombre, ¿estáis loco?” Estas anotaciones son, como todas las cosas de Voltaire, eruditas, brillantes, juguetonas, muy lógicas y muy cínicas. Alaba el genio de Pascal, pero, a la vez, no deja vivo (o, al menos, eso cree él) ninguno de los pensées que somete a examen. Después de leerlas, saco la conclusión de que a Voltaire no le sobraba, precisamente, esprit de finesse, y digo para mí: “Pascal, mi bendito enfermo”.

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12 Comments:

Anonymous Emilio said...

Siempre que me han dicho que estaba loco o enfermo he sabido que estaba haciendo lo justo. Suena maximalista, ya lo sé.

27 agosto, 2007  
Blogger E. G-Máiquez said...

Una entrada muy halagadora para mi habitual hiponcondria. Gracias mil.

27 agosto, 2007  
Anonymous julio said...

Según de quien venga, Emilio, hasta puede ser un halago.

27 agosto, 2007  
Anonymous julio said...

¡Pero Pascal era enfermizo y a ti se te ve muy sano, Enrique!

27 agosto, 2007  
Anonymous El amigo de Kierkegaard said...

"...reconozco, ¡Oh Dios mío! que mi corazón está tan endurecido y lleno de ideas, cuidados, inquietudes y apego al mundo que ni la enfermedad ni la salud, ni los dicursos ni los libros, ni vuestras Sagradas Escrituras ni vuestros Evangelios, ni vuestros misterios más santos, ni las limosnas ni los ayunos, ni las mortificaciones, ni los milagros, ni el uso de los Sacramentos, ni el sacrificio de vuestro cuerpo, ni todos mis esfuerzos, ni los de todo el mundo juntos pueden nada en absoluto para empezar mi conversión, si vos no acompañáis todas esas cosas con la asistencia extraordinaria de vuestra gracia. Por eso ¡Oh Dios mío! me dirijo a vos, Dios todopoderoso, para pediros un don que todas las criaturas juntas no pueden concederme. No tendría la osadía de dirigiros mis gritos si alguna otra persona pudiera escucharlos. Pero, Dios mío, como la conversión de mi corazón, que os imploro, es una obra que sobrepasa todos los esfuerzos de la naturaleza, sólo puedo dirigirme al autor y al dueño todopoderoso de la naturaleza y de mi corazón. ¿A quién clamaré, Señor, a quién recurriré sino a vos? Todo lo que no es Dios no puede colmar mi espera. Es Dios mismo lo que pido y lo que busco, es a vos sólo, Dios mío, a quien me dirijo para obteneros. Abrid mi corazón, Señor; entrad en esta plaza rebelde que los vicios han ocupado. La tienen sometida: entrad como en la casa del fuerte, pero atad primeramente al fuerte y poderoso enemigo que la domina y tomad luego los tesoros que hay en ella. Señor, todos mis afectos que el mundo había robado; robad vos mismo ese tesoro o más bien recuperadlo; puesto que es a vos a quien pertenece, como tributo que os debo, ya que vuestra imagen está impresa en él." ( OPUSCULOS -Oración para pedir a Dios el buen uso de las enfermedades - IV - Blaise Pascal)

27 agosto, 2007  
Anonymous Antonio Azuaga said...

Loco, sin duda, hay que estar para, en los preludios del “siglo luminoso”, escribir esto:

“La ciencia de las cosas exteriores no me consolará de la ignorancia de la moral, en tiempo de aflicción; pero la ciencia de las costumbres me consolará siempre de la ignorancia de las ciencias exteriores.”

Es verdad lo que dices: hay enfermedad y sinrazón benditas (¡ay de nuestro Viejo Hidalgo!), locuras que debiéramos seguir como aguja de marear la vida o, como hoy diríamos, GPS para no perdernos en ella.

27 agosto, 2007  
Blogger Juan Ignacio said...

Quisiera uno a veces ser loco...

Ya que los cuerdos no hablan, hablará el loco.

Yo, un loco que ha amado su locura,
Sí, más que los cuerdos sus libros, sus bolsas y sus hogares tranquilos
O su fama en boca de los hombres.

(...)

Un loco que es impenitente, y que pronto al final de todo
Reirá en su corazón solitario cuando el grano maduro caiga en los graneros,
Y los pobres sean llenos que andaban vacíos,
Aunque él ande hambriento.

(...)

Los leguleyos se han sentado en Concejo,
Los hombres de caras largas y listas,
Y han dicho "Este hombre es loco"
Y otros han dicho: "Blasfema".
Y los cuerdos han compadecido al loco, que ha conado por su vida
(En el mundo de espacio y tiempo, entre el montón de cosas actuales)
A un sueño que fue soñado en el corazón , y que
Solamente el corazón puede contener

Oh cuerdos, adivinadme esto: ¿y qué si el sueño resulta verdad?

(...)


De aquí.

28 agosto, 2007  
Anonymous julio said...

Más a propósito, imposible, amigo de Kierkegaard.

28 agosto, 2007  
Anonymous julio said...

Creo, Antonio, que con Pascal nunca han sabido muy bien qué hacer ilustrados y posteriores. ¿Qué habrían dicho de él y de su pensamiento si no hubiese tenido la fortuna de ser también un extraordinario científico?

28 agosto, 2007  
Anonymous julio said...

No había leído nada de Pádraic Pearse, Juan Ignacio. Muchísimas gracias.

28 agosto, 2007  
Anonymous Emilio said...

Pearse no me dice gran cosa. El tremendo es Castellani, el traductor.

28 agosto, 2007  
Blogger Counter-Revolutionary said...

Esa es una actitud que yo observo en mucha gente, de todos los modos y maneras de pensar. El negar a priori tu pensamiento por un defecto o rareza, o por algo que ni siquiera es defecto o rareza.

31 agosto, 2007  

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