19 junio 2007

a este lado

La fuente principal de información sobre lo que se encuentra al otro lado de la colina es el terreno en el que estamos ahora. La morfología de este lado puede anunciar la morfología del otro, del que no vemos. Este lado, además, no es simplemente un lado: es el otro lado de otro que dejamos atrás cuando remontamos la última colina, y ése puede parecerse al que ahora mismo tratamos de imaginar. Es más, puede que hayamos estado ya, sin saberlo, en ese otro lado que nos aguarda. El lado en que nos encontramos es también, y lo será siempre, la suma de nuestra experiencia y el escenario de nuestra indecisión. ¿Qué hacer con esa experiencia y qué hacer con esa indecisión? ¿Retroceder? ¿Permanecer donde estamos? ¿Avanzar? Elijo avanzar, pasar al otro lado.

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6 Comments:

Anonymous Antonio Azuaga said...

Eso es lo hace de ti un descubridor, que es como llamaba yo al creador comentando “La melodía”. Un colono, un espectador, se queda en el paisaje que otro ha descubierto, monta sus tiendas y explota el territorio. El descubridor, el creador, el artista, es un hombre teleológico, busca El Dorado, que nunca encuentra y que, si lo encuentra, le parece un lugar vulgar, mucho más pobre que el que había imaginado… Y entonces sigue remontando colinas. Tanto da que escriba, pinte, componga o simplemente viva: es así. Y por eso es creador.

19 junio, 2007  
Blogger Juan Ignacio said...

La fuente principal de información sobre lo que se encuentra al otro lado de la colina es el terreno en el que estamos ahora... y el cielo (que es el mismo en ambos lados).

¿Qué hacer con esa experiencia y qué hacer con esa indecisión? ¿Retroceder? ¿Permanecer donde estamos? ¿Avanzar? Mirar al que permanece y no pasa, siempre está, y sea como sea el otro lado, nos espera allí.

Saludos.

20 junio, 2007  
Anonymous julio said...

En cualquier caso, Antonio, avanzar, pasar al otro lado, tiene consecuencias. Esta metáfora alude al conocimiento, pero también a la responsabilidad.

21 junio, 2007  
Anonymous julio said...

Por descontado, Juan Ignacio; pero ese cielo que es el mismo en ambos lados no siempre es percibido así por el alma. Su propia historia, la del alma, se interpone a menudo entre ella y él. De ahí, la inseguridad, que no es desesperanza, y la lucha consigo misma.

21 junio, 2007  
Blogger Juan Ignacio said...

Aprecio mucho tu respuesta porque pensé (luego de escrito) que me había ido del cauce un tanto y te has tomado el trabajo de reencauzarme en el tema, lo cual indica que has leído profundamente el comentario.
Saludos.

22 junio, 2007  
Anonymous julio said...

No, no te habías desviado, Juan Ignacio. Era una perspectiva no explícita en mi exposición, pero que no puede soslayarse. El cielo de la siguiente entrada es ese mismo cielo, aunque no se le mencione, pero quien habla en ella se empeña en mirar la tierra que es. Sólo eso.

23 junio, 2007  

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