21 abril 2007

ángel de la guarda

Los hombres suelen dormir confiados, a excepción de los que temen a los ladrones o tienen el enemigo a las puertas. Bien pensado, podría tratarse de una confianza suicida. Dice Elías Canetti en Masa y poder: “El yacente se desarma tanto que no se comprende cómo la humanidad logró sobrevivir al sueño. En su estado más salvaje no siempre vivió en cavernas; e incluso éstas eran peligrosas (...). Es un milagro que aún haya hombres; deberían de haber sido exterminados hace mucho, cuando eran menos, mucho antes de que en cerradas filas marcharan a su autodestrucción. En el mero hecho del sueño inerme, que retorna, que dura, se manifiesta lo vacío de todas las teorías de adaptación, las cuales, para lo que en gran parte es inexplicable, arguyen una y otra vez las mismas pseudoexplicaciones”. Como, al parecer, nuestra inconsciencia es milenaria e incorregible, dejemos que el ángel de la guarda haga su trabajo.

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9 Comments:

Blogger E. G-Máiquez said...

Grandiosa entrada para leída justo antes de irsa a la cama.

Bona nit!

21 abril, 2007  
Anonymous julio said...

Bona nit, Enrique!

22 abril, 2007  
Anonymous Boscán said...

Sin duda morían individuos devorados por las fieras, los más lejanos al centro del clan (donde también se acurrucaban los ángeles de la guarda); pero la especie continuaba, como continúa la especie de las cebras, por mucho que duerman y pierdan a las más descuidadas durante el sueño.

A lo mejor el sueño es el mejor recordatorio de lo engañosa que es nuestra individualidad. En la masa inconsciente importa el número.

Pero si, como dice Canetti, ahora vamos en cerradas filas hacia nuestra autodestrucción, ¿qué hará el ejército de los ángeles de la guarda para protegernos?

22 abril, 2007  
Blogger Jesús Beades said...

Rogar al Padre, Boscán, para que se exceda aún más en su amorosa Providencia, que es como una mano que nos aparta del abismo, siempre que puede, en el último momento, y por los pelos.

23 abril, 2007  
Anonymous julio said...

Me gusta la imagen de esos ángeles de la guarda acurrucados en el centro del clan. En cuanto a las cebras, creo que el sueño de casi todas las presas es mucho más ligero que el de los hombres, que han sido, son y serán también presas. Los hombres, en general, duermen profundamente, y seguro que ya lo hacían cuando las circunstancias eran mucho menos favorables.
Y sí. Algo tendrá que hacer el ejército de los ángeles de la guarda.

23 abril, 2007  
Anonymous CB said...

Quizás la confianza más suicida es la que guarda en sí mismo el hombre en la vigilia. Vuelvo al poema de Owen y a la carnicería de la estirpe por orgullo: ésas son las cerradas filas marchando a la autodestrucción, ahora y siempre.
Quizás el milagro es que sobrevivamos al hombre despierto, quizás el hombre sólo está verdaderamente protegido cuando duerme, cuando se abandona.
Es posible que el sueño sea el mejor recordatorio de lo engañosa que es, no nuestra individualidad, sino nuestra autosuficiencia.
Hay un Salmo precioso que dice:
Él no dejará que resbale tu pie:
tu guardián no duerme.
No, no duerme ni dormita
el guardián de Israel.
El Señor es tu guardián,
es la sombra protectora a tu derecha:
de día, no te dañará el sol,
ni la luna de noche... (S.121)

Habla muy bien JBeades de la Providencia que nos aparta del abismo siempre que puede. Pero es que la mayor parte de las veces sólo puede mientras dormimos, en cuanto nos levantamos nos tiramos como locos, llenos de orgullo, a que nos dañe el sol.
Podría pensarse que el sueño no es sólo reparador de las fuerzas de cada cual, sino reparador de la especie. Como si se nos retirase de la circulación un rato para salvarnos de la ruina.

23 abril, 2007  
Blogger Jesús Beades said...

Recuerde el alma dormida /
avive el seso e despierte...

23 abril, 2007  
Anonymous julio said...

Crista, el primer día de facultad, nada más conocernos, ya me llevabas la contraria, y yo, feliz, porque aprendía de ti entonces y sigo aprendiendo. Tu comentario de hoy abre todos los frentes posibles. Sitúas la confianza suicida en la ubicación opuesta, la de la vigilia; matizas la individualidad a que aludía Boscán y la conviertes en autosuficiencia, y, finalmente, añades una nota pesimista al comentario de Jesús. ¡No está nada mal!

26 abril, 2007  
Anonymous CB said...

Bueno, bueno, mucha guasa y mucha indiscrección (es que acabo de leerlo sic en el periódico y no quiero llevar más la contraria). Algo te ha picado e imagino qué, pero que sepas que era sólo por animarte a dormir.
Empiezo por donde más duele:
1) Matiza por favor: el primer día de mi primera Facultad y el primero de tu segunda, que parece que soy tan carroza como tú y no, tanto tanto no.
2) No es que os lleve la contraria, hacía observaciones, que es distinto, sólo por animar el patio (y eso porque tú insistes, que sabes que me distraigo y no debo), y siempre con admiración y cariño. De hecho lo que decía es que Beades tiene mucha razón en que Dios nos cuida cuando se lo permitimos, y a Boscán le citaba sus propias palabras, tan contundentes, sobre el orgullo y la carnicería de la estirpe.
3)A ti sí te llevaba un poco la contraria: viejos hábitos difíciles de corregir. Pero si cuentas, cuéntalo bien, que todo tiene su por qué. Que de jovencito eras muy pesadito; que me sentara donde me sentara al segundo te tenía detrás fiscalizándome las lecturas; que llegaba tan contenta con mi Mayakovsky, o aquel Eminescu que tanto me encantaba, lo abrías por el medio, leías dos cosas y me lo hacías migas; que cada vez que me compraba un libro pensaba: madre mía, que no me lo vea que me abronca... ¿Cómo no iba a llevarte la contraria, si llegabas con Aldana y eras una apisonadora?
Bueno, para que veas que también te doy la razón: hoy no recuerdo nada de Eminescu, pero de Aldana me sé unos cuantos de memoria, seguro que más que tú.

26 abril, 2007  

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