20 abril 2007

ley, gracia, obligación

“La ley, en verdad, intervino para que abundara el delito; pero donde abundó el pecado, allí sobreabundó la gracia” (Rm 5,20). Dice Karl Barth: “Aquí está la eliminación y catástrofe que convierte a Saulo en Pablo y que, al mismo tiempo, le da derecho, le obliga a ser, como Pablo, un Saulo recto” (Carta a los Romanos). Y Pascal: “La loi obligeait à ce qu’elle ne donnait pas; la grâce donne ce à quoi elle oblige.” (“La ley obligaba a eso que no daba; la gracia da eso a lo que obliga”) (Pensées).

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4 Comments:

Blogger Juan Ignacio said...

Da lo que mandas...

23 abril, 2007  
Anonymous julio said...

Así es, Juan Ignacio.

23 abril, 2007  
Anonymous CB said...

Gracias, Julio, por la entrada de Barth sobre la Gracia. Definitivamente es muy profundo, pero no muy alegre.
Me impresionó lo de la "catástrofe", con su carga de destrucción, así que me voy al diccionario de griego por si acaso y veo que no es más que el hecho de derribar, de tirar abajo. Luego sí, no es una exageración, la intervención de la Gracia es una catástrofe literal: la catástrofe del hombre viejo, tan viejo y tan resistente -porque mira que se resiste-, tan necesitado de salvadoras catástrofes.
Bendita la catástrofe pues

23 abril, 2007  
Anonymous julio said...

Es una gracia exigente, Cristina. Fíjate, además, en la cercanía de "derecho" y "obligación". Un derecho que exige rectitud y que, por exigir, rescata de la pasividad. También en ese sentido, la gracia coopera a la libertad del alma.

25 abril, 2007  

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